El Jardín Pekín, del Barrio Chino de La Habana, sede del proyecto Sedavid, acogió la celebración por el Día Internacional del Jabón Artesanal, que reunió a personas interesadas o dedicadas a la jabonería artesanal y la cosmética natural.Foto: Archivo IPS Cuba
La comunidad de cosmética natural artesanal y jabonería está integrada mayormente por jaboneras cubanas de todas las edades, procedencias y profesiones.
Los pequeños negocios de cosmética natural artesanal que nacieron en Cube durante la pandemia de la covid, fundamentalmente gestionados por mujeres, ocuparon el tiempo libre, generaron ingresos y solucionaron carencias. Múltiples iniciativas escalaron y produjeron satisfacción y alianzas. Hoy, la crisis golpea a las jaboneras cubanas.
Los extensos cortes de electricidad que se han normalizado en toda Cuba; la contracción de la transportación pública, tanto urbana como interprovincial; la inflación que dispara los precios; el imperativo de importar insumos que no existen en el país y muchas veces la imposibilidad de hacerlo, han puesto en jaque a integrantes del gremio jabonero nacional.
Según María Carla Figuerola, del proyecto Eco Rizos, lo que tienen en común las personas que integran la comunidad que se integra a la Red Cubana de Mujeres Emprendedoras, es “la pasión por los jabones”. En el contexto cubano, “comenzó a propósito de la pandemia, como una oportunidad de poner sobre la mesa alimento para la familia y soluciones a las escasez de una isla con fronteras cerradas”, explica.
Después, agregó la joven facilitadora del gremio, se convirtió en una oportunidad de crecimiento, de reencuentro profesional y también de diversificación profesional y económica para muchísimas mujeres. Hoy, la comunidad se resiente en un contexto de policrisis que afecta todos los ámbitos de la vida.

En La Habana, sede de una de las seis actividades por la fecha, se impartió una clase práctica donde se elaboraron jabones artesanales con ingredientes nacionales, entre estos, coco, cocoa pulverizada y cera de abeja. (Foto: Archivo IPS Cuba)
Innovar para sobrevivir
La manera de afrontar la crisis que golpea a las jaboneras cubanas tiene sus matices. Algunas artesanas apuestan por mantenerse aunque el ritmo baje; otras, tantean el terreno para reducir costos, usar insumos alternativos y combinar varios modelos de negocios. No faltan quienes prefirieron importar en lugar de producir en un contexto desafiante de limitaciones reales.
Dalgis Chaviano, el frente del proyecto Sedavid, lo tiene todo muy claro: “a todos se nos va la luz y el agua, pero nunca hay que rendirse. Lo primero es seguir adelante, ser resilientes, si no se puede hacer jabones, hay que ir haciendo aceites y si no, ir creando bisutería”.
Según dijo, “si nos vamos rindiendo, pues se va cayendo el emprendimiento. Necesitamos seguir dialogando entre todas para fortalecernos y seguir creando alianzas”.
“Lo que le falta a una, quizás lo tiene otra y viceversa: hay quien no tiene espacio, yo le he propuesto un lugar, porque al final, una sola no llena el mercado, no somos competencias, sino complementos, y eso es algo que para mí siempre ha estado muy claro”, sostiene.
Chaviano no es de las que se rinden y en medio de todo, sigue estudiando en la universidad, trabajando como promotora del Barrio Chino de La Habana y cultivando morera, el manjar predilecto de los gusanos de seda, en el municipio más densamente poblado del país, Centro Habana, para tener materia prima salida de sus manos.
Hace seis años, Liliana Núñez, creó Lilus Habana, dedicado fundamentalmente a la jabonería, aunque también fabrica productos para el cabello, faciales, corporales, jabones para lavar, cerámicas perfumadas y perfumería. “En medio de la inflación, la prioridad de las familias son los alimentos, y eso ha afectado al gremio: han bajado las ventas”, describió.
Estos tiempos representan un “círculo no virtuoso que hay que sortear”, comentó la emprendedora, quien ha optado por crear surtidos más asequibles, continuar profundizando en la calidad y utilizar algunas materias primas que antes no empleaba y que están disponibles, por ejemplo, las grasas animales.
Los proveedores nacionales tienen dificultades para producir y luego para transportar sus mercancías, lo que impacta en la disponibilidad de cera de abejas, aceite de coco, manteca de cacao, sosa cáustica, miel de abejas y zeolita, además del encarecimiento exponencial de los precios, describió Figuerola, de Eco Rizos.
“Cuando piensas en la logística de todo eso, el producto final se encarece bastante en un contexto ya de depresión económica. Entonces, sí hay un impacto directo. Donde hay una cadena de valor, hay impactos”, sentenció.
En ese contexto y en medio de escasez de medicamentos en las farmacias, las jaboneras cubanas buscan variantes para responder a necesidades del mercado con productos relacionados, por ejemplo, con la pediculosis, con elementos naturales cuyas propiedades pueden ayudar a solucionar el problema, al igual que otros para el cuidado de la piel.
“Porque hay un compromiso con esta manera de hacer y una fe que no es ciega. Es una fe fundamentada en este tipo de manera de vivir y de aportar realmente”, sostuvo.

Producción de jabones artesanales y otros productos de cosmética natural del proyecto Sedavid. (Foto: Tomada de la página en Facebook de Sedavid)
Un encuentro para aprender
Aun en medio de carencias, el gremio sigue apostando por la formación, la creación de conocimiento colectivo y la colaboración.
Con esa lógica, el gremio no pasó por alto el Día Internacional del Jabón Artesanal que se celebra cada 24 de octubre, y que por primera vez ese año se celebró en seis ciudades cubanas simultáneamente, con La Habana repitiendo por cuarta ocasión y Santiago de Cuba, por segunda.
Diferentes proyectos organizaron las actividades en cuatro provincias: en Matanzas, Adayeba; en Sancti Spíritus; AfroDiSíAcá; en Camagüey, Ayabba, y en Holguín, la Casa del Jabón Artesanal, uno de los emprendimientos más longevos dentro de la comunidad; y en Santiago de Cuba, La Hoja Verde.
Según Figuerola, en estas ciudades, a la preparación en vivo de jabones, porque “es la pasión que compartimos”, se sumaron iniciativas propias, por ejemplo, un concierto en Sancti Spíritus, y un recorrido por la Farmacia Museo Triolet, un espacio emblemático de la tradición farmacéutica que también incursionó en la jabonería y las fragancias.
Con estas acciones se sumaron al Día Internacional del Jabón Artesanal, una celebración que comenzó en 2023 por iniciativa del español Esteban Pérez, fundador de la marca Baumé, que alcanza a más de 80 000 integrantes y que se festejó este año en torno a un oficio común y una pasión común en 35 ciudades del mundo. (2026)
(Tomado de IPS/Cuba)


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