Escuelas internas de La Habana operan con alta vulnerabilidad

En medio de estas circunstancias, el claustro del Ipvce sostiene el proceso docente y educativo. Alumnos y padres reconocen la labor formativa de los docentes en esta institución concebida para la excelencia académica, que hoy no dispone de todos los recursos con que fue pensada.Foto: Tomada de la página de Facebook del Gobierno de La Habana.

Estudiantes de las escuelas internas en La Habana inician el curso con apagones, escasez de agua, menú reducido e inseguridad.

Redacción IPS Cuba

Roxana Calzadilla, de 16 años y atleta de la disciplina nado sincronizado en la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar (EIDE) “Mártires de Barbados”, debía incorporarse el pasado septiembre al tercer año de la enseñanza media. Sin embargo, no regresó a este centro del municipio capitalino del Cotorro, que es una de las escuelas internas del país.

La decisión de Calzadilla, que vive en la provincia central de Villa Clara, se basa fundamentalmente en las extremas condiciones de las residencias, llamadas localmente becas, y que constituyen la única opción para niñas, niños y adolescentes de todas las provincias con alto rendimiento académico, aptitud para las artes y el deporte.

“El curso pasado enfermé y en el área de salud de la escuela no había ni tan siquiera una pastilla para bajarme la fiebre. No quiero volver a pasar tanto trabajo, prefiero estar en casa con mi familia”, dijo a IPS Cuba Calzadilla, consciente de que esta decisión afecta su carrera deportiva.

La EIDE forma parte de la red de internados de alto rendimiento en la capital, junto al Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (Ipvce) “Vladimir Ilich Lenin” y la Escuela Nacional de Arte, entre otras, cuando la crisis recrudece la vida cotidiana del estudiantado en los internados y exige un esfuerzo mayor a las familias.

El 27 de agosto, el Ministerio de Educación presentó las directrices del curso 2026-2027 y la ministra Naima Trujillo reconoció que los mayores problemas se concentran en La Habana. “Vamos a comenzar el curso con todas las dificultades”, afirmó entonces, lo cual adquiere mayores afectaciones para la modalidad interna.

Emilia Rebeca Hernández, directora de Formación y Superación del estatal Instituto Nacional de Deporte, Educación Física y Recreación, dijo en septiembre en el programa televisivo Mesa Redonda Informativa, que la matrícula del curso 2026-2027 en las EIDE de todo el país era de 13 350 estudiantes, en un régimen de beca, con los Juegos Panamericanos de Lima 2027 como principal meta competitiva.

La Lenin, vida interna en la precariedad

El 14 de septiembre el Ipvce Lenin comenzó el nuevo período lectivo. Con una matrícula superior a los 1 200 alumnos, la institución presenta graves problemas con el servicio eléctrico, lo cual afecta la vida interna y el estudio independiente de las y los adolescentes, a quienes se les exige un promedio general superior a 85 puntos.

“Solo hay corriente unas pocas horas al día. Cuando se acaba el horario docente y subimos a los albergues, se hace muy difícil estar todo el tiempo a oscuras”, compartió Claudia Alcántara, estudiante de décimo grado.

El centro presenta además problemas con el servicio de agua. A los dormitorios de la planta baja llega el recurso, pero no sucede así en los niveles segundo, tercero y cuarto.

En cuanto a la alimentación, el desayuno desapareció de las ofertas del comedor. La institución solo garantiza almuerzo y comida. Las y los internos describen un menú inestable, que suele incluir arroz, chícharos y puré de alguna vianda (tubérculo).

De esta manera queda en manos de las familias completar cada comida con alguna proteína y el desayuno. Las cafeterías de la escuela fueron arrendadas a formas de gestión económica no estatal, con los precios inflados de la actualidad y prohibitivos para el bolsillo promedio.

Ante estas circunstancias, las y los estudiantes han creado las mínimas condiciones para cocinar en el albergue. Equipos eléctricos como ollas, ventiladores recargables, lámparas e incluso estaciones de energía, se han vuelto indispensable para subsistir.

Por la crisis del combustible, las salidas de la Lenin se producen cada 15 días, lo que alarga el calendario interno e incrementa el gasto familiar en la alimentación y demás provisiones requeridas para la estancia en el internado.

Fuera de las aulas y los dormitorios, las y los jóvenes no cuentan con espacios dedicados al ocio y el entretenimiento sano. El gimnasio, el tabloncillo y el cine del centro están fuera de servicio desde hace más de cinco años. Dichos espacios permanecen en reparación sin que las nuevas generaciones de la insigne escuela hayan podido utilizarlos.

Gritos de auxilio

En la página de Facebook del gobierno de La Habana quedó plasmada una visita a la Lenin el 16 de septiembre a propósito del inicio del curso. Las imágenes dejan ver determinadas zonas como el museo de ciencias, el bloque central, pasillos adornados y aulas uniformadas, ignorando la realidad de la vida interna.

No obstante, la internauta Ela Vázquez expresó: “Propongo que los egresados que dispongan de poder adquisitivo para revitalizar la infraestructura: aulas, dormitorios, áreas deportivas y culturales, abran una cuenta para depositar y crear un grupo de apoyo que dirija con el consentimiento de las autoridades el trabajo para mantener esta institución”.

Dicho comentario generó debate. “No es responsabilidad de los egresados garantizar la educación de estudiantes ni mantener una escuela. Eso es responsabilidad del gobierno que no ha tenido la capacidad de hacerlo, pero sí construyó muchos hoteles. Es triste ver como se ha destruido”, apuntó un egresado de la graduación 1990, desde un perfil identificado como Sand Bdo.

Igualmente, Dailin Santana, madre de un estudiante interno, hizo un llamado a las autoridades encargadas para que busquen solución a los problemas.

“Que esta publicación sirva para destacar el amor que sentimos todo aquel que ha estado en la Gran Casa Azul. Pero, que sirva también para que todos los directivos de Educación, la Unión Eléctrica, el Partido Comunista de Cuba, Aguas de La Habana y todo el que se sienta comprometido con el buen desarrollo de esta escuela, haga lo que tenga que hacer para que los futuros hombres de ciencias no carguen más agua, que su alimentación sea adecuada y que el fluido eléctrico no sea un alumbrón”. (2026)

(Tomado de IPS/Cuba)

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