CUBA LE GANÓ A LA PREPOTENCIA: ¡AGAIN!

Manuel Juan Somoza/La Habana

En la Asamblea General de la ONU acaba de ser repetida la película que todos los gobiernos del planeta conocen desde hace más 30 años y en torno a la cual se han pronunciado, solo que hoy, la votación sobre el bloqueo-embargo de Estados Unidos a Cuba ocurrió en instantes de vida o muerte para los habitantes de la isla.

Lo registrado allá no atenuará el aguacero de prohibiciones, amenazas de invasión o bombardeos y de persecución financiera aplicada desde Washington, pero de nuevo, la mayoría de los países del mundo no solo voto contra esa práctica estadounidense, sino que exigió el fin del ahogo al país caribeño acentuado desde enero pasado.

Pese a presiones inauditas a fin de que la mayoría de los gobiernos apoyara a Estados Unidos o, al menos, se abstuviera de votar, el resultado fue el siguiente: 130 países votaron contra el bloqueo-embargo; 17 (10 más que el año anterior) lo hicieron junto con Washington; y 25 (13 más que en la anterior) se lavaron las manos absteniéndose de votar. Infiero que los representantes de otros 12 países — incluidos los de Venezuela— fueron al sanitario en el momento clave.

El año anterior, 165 gobiernos votaron contra esa política, siete justificaron su existencia –Estados Unidos, Israel, Paraguay y Ucrania, entre ellos—y 12 se abstuvieron.

La Unión Americana, con todo su poderío desbocado, volvió a quedar en minoría. Es un hecho, no un deseo ni una consigna, aunque cada quien lo interprete a su manera.

No obstante, cuando en Cuba se malvive desde enero, sabedores de que unos mil 400 megawatts NO PUEDEN SER UTILIZADOS a causa del cerco petrolero impuesto por EU, con independencia de la falta de previsión del gobierno nacional de invertir a tiempo en las termoeléctricas que con crudo nacional mantienen ese servicio vital.

Cuando se conoce que navieras extranjeras dejan en otros países las cargas contratadas legalmente de medicamentos y alimentos por temor a que Washington las sancione o que los principales inversionistas extranjeros se han retirado de la isla por similar temor.

O cuando es sabido que la mortalidad infantil se ha multiplicado por falta de electricidad, medicamentos u otros insumos a causa del cerco impuesto, entonces, es imposible aplaudir la política. estadounidense o culpar enteramente al gobierno nacional del calvario en que viven 9,4 millones de cubanas y cubanos, para así “salvarlos del comunismo”, como asegura Washington oficial y públicamente-

A mi entender, este pequeño país cercado le ganó una vez más al gigante norteño, aunque ello no alcance a atenuar el aguacero de penurias.

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