Pedro Monreal
Por su amplitud y por el momento en que se presenta, el paquete de 176 medidas aprobado en junio de 2026 es una referencia ineludible en el debate sobre la transformación económica de Cuba.
Tras su publicación, surgieron diversas interpretaciones de economistas e instituciones cubanas que desde hace años analizan las reformas necesarias.
Este texto examina, desde una perspectiva económica y con tono respetuoso, cinco de esas visiones: las de Julio Carranza y Luis Gutiérrez, Juan Triana Cordoví, Joaquín Benavides, Ricardo González Águila y el Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC). No pretende juzgarlas, sino propiciar un intercambio sustantivo sobre la transformación económica de Cuba.
No se incluye la visión de Omar Everleny Pérez, colega afiliado al Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo (Cárdenas, Cuba), porque sus análisis de las 176 medidas se han desarrollado principalmente en los proyectos Cuba Transformación y Grupo de Trabajo de Harvard sobre el Futuro de Cuba.
La brevedad del texto obliga a presentar cada visión de forma esquemática. Pido disculpas por las simplificaciones que esto pueda implicar y espero que el conjunto se reciba como una contribución constructiva al debate colectivo.
Mi concepción del modelo económico y del régimen político al que debería conducir la transformación de la sociedad cubana difiere de la que enmarca los cinco enfoques aquí comentados. Esa concepción se expone en el documento del proyecto Cuba Transformación, publicado en julio de 2026.
Toda propuesta de transformación económica parte, inevitablemente, de una concepción del modelo económico y del régimen político deseados, influida por posiciones ideológicas y experiencias de vida. De ahí las diferencias de fondo entre las propuestas inscritas en una “economía socialista” regida por un partido único como “fuerza dirigente superior” y las que propugnan una economía social de mercado y un Estado democrático de derecho. Estas diferencias normativas son reales y relevantes.
Sin embargo, la utilidad práctica del debate actual no está principalmente en confrontar visiones normativas, sino en examinar la arquitectura operativa de la transformación: los elementos concretos que permiten convertir orientaciones generales o listas de medidas en un proceso aplicable, controlable y ajustable. La cuestión no es solo “qué” reformar, sino “cómo”, “cuándo”, “en qué orden” y “cómo verificarlo”.
En ese plano —instrumentos de política, disyuntivas de aplicación, mitigación de costos, secuencias e indicadores de resultados— pueden surgir acuerdos y aprendizajes entre economistas con premisas distintas.
Como estos componentes determinan la eficacia de toda reforma amplia, centrarse en ellos permite superar las diferencias de principio y promover un intercambio más productivo sobre las condiciones reales de la transformación.
El análisis se organiza en las siguientes secciones:
– Presentación crítica de las cinco visiones.
– Intensidad y radicalidad de cada visión.
– Evaluación crítica conjunta.
– Sugerencias.
– Conclusiones.
Presentación crítica de las cinco visiones.
Julio Carranza – Luis Gutiérrez.
El principal aporte de esta visión es exigir el paso de orientaciones generales a una arquitectura operativa concreta, con medidas interrelacionadas, una secuencia explícita e indicadores de seguimiento.
Este planteamiento coincide con la evidencia de reformas en economías de escasez: sin reglas creíbles de insolvencia, una distinción clara entre precios libres y administrados, y un calendario verificable para reducir las asignaciones administrativas, existe un alto riesgo de que las 176 medidas queden en el plano declarativo.
La visión ganaría precisión si señalara, con ejemplos del paquete, qué medidas ya incorporan secuencias o indicadores y cuáles dependen de regulaciones aún no publicadas. Así se distinguiría mejor entre lo diseñado y lo pendiente de operacionalización.
Juan Triana Cordoví.
La interpretación de Triana, que destaca las “176 a la n” oportunidades en los ámbitos empresarial, territorial e individual, ayuda a contrarrestar el pesimismo paralizante y subraya el potencial dinámico de la descentralización de facultades.
Su principal limitación es que ese énfasis en el potencial no se acompaña de un examen suficientemente detallado de las restricciones de oferta —energía, acceso a divisas y reglas de insolvencia— que determinarán si las oportunidades se materializan.
El argumento sería más sólido si explicara cómo una mayor autonomía puede ampliar efectivamente la oferta en sectores muy dependientes de insumos importados. Esto permitiría diferenciar mejor el potencial de expansión de los resultados observables.
Joaquín Benavides.
La distinción de Benavides entre reforma y transformación, así como su preocupación por evitar que las medidas se reduzcan a ajustes de gestión, aporta un criterio normativo útil en un tono constructivo.
La principal limitación es la falta de detalle sobre los instrumentos económicos —reglas de precios, restricción presupuestaria dura, cierre de empresas y secuencia cambiaria— necesarios para convertir la intención transformadora en resultados observables. Sin esa operacionalización, la “transformación” corre el riesgo de quedar en el discurso y carecer de criterios de evaluación independientes de la narrativa oficial.
Ricardo González Águila.
Entre los aportes técnicos más precisos de esta visión se encuentran la identificación de los cuatro pilares del paquete y la advertencia sobre el momento adecuado para reformar los precios y el sistema cambiario en un contexto de severa escasez de recursos. Esos pilares abarcan una nueva articulación entre empresa, propiedad, planificación, precios, subsidios, moneda y sistema financiero; una planificación más financiera y guiada por señales de mercado; y medidas de descentralización y apertura.
Esa visión es coherente con la experiencia de reformas en economías con alta dependencia externa y desequilibrios acumulados.
La visión sería más operativa si definiera condiciones mínimas de estabilización, reglas de ajuste parcial e indicadores que permitan corregir la secuencia en tiempo real. Así se reduciría el riesgo de que una cautela justificada derive en postergación indefinida.
Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC).
Hasta ahora, el Centro de Estudios de la Economía Cubana no ha publicado un texto dedicado específicamente a las 176 medidas. No obstante, las menciona en la introducción del Reporte sobre Economía Cubana. Enero-Junio 2026, donde las califica como el paquete más amplio desde los años noventa.
El reporte reconoce que el paquete responde a reformas reclamadas durante años por el propio Centro y otros especialistas, o pendientes de políticas anteriores. A la vez, advierte que su capacidad para reactivar la economía dependerá de una aplicación eficaz en medio de graves restricciones de recursos y desequilibrios macroeconómicos.
La principal limitación es la ausencia, hasta el momento, de una propuesta operativa compartida que complemente la implementación oficial, especialmente en materia de secuencia, condiciones previas de estabilización e indicadores de seguimiento.
Intensidad y radicalidad de las cinco visiones.
Para comparar de forma sistemática las cinco visiones, se evalúan su intensidad y su radicalidad ante el paquete de 176 medidas.
La intensidad refleja el rigor analítico y técnico con que se examinan la implementación, los riesgos y los mecanismos operativos. La radicalidad señala en qué medida una visión propone cambios dentro o fuera del marco oficial de una economía socialista dirigida por el Partido.
Una visión presenta alta intensidad cuando, además de evaluar el alcance y la orientación general de las medidas, analiza en detalle su ejecución, identifica riesgos concretos, detecta fallas en la secuencia, las reglas o los mecanismos de ajuste y exige precisiones operativas, como indicadores, condiciones previas y disyuntivas. La intensidad es baja o moderada cuando se resalta el potencial del paquete, pero se profundiza menos en los obstáculos, las condiciones de eficacia y los criterios de seguimiento.
Una radicalidad alta cuestiona los fundamentos del modelo o propone modificarlos de forma sustancial, por ejemplo, en las relaciones de propiedad, el tipo de planificación, el papel del mercado o los límites del régimen político. Es moderada o baja cuando la visión se mantiene dentro de ese marco y se concentra en profundizar, articular y mejorar la implementación de lo anunciado, sin ampliar el alcance de la transformación.
Esta doble lectura no establece una jerarquía de valor, sino que precisa los énfasis y el alcance de cada contribución. Así, centra el debate en la arquitectura operativa de la transformación: el diseño técnico e institucional que permite aplicar una reforma más allá de sus orientaciones políticas generales.
Las cinco posiciones se inscriben en el reformismo socialista de mercado y no cuestionan el liderazgo del PCC. Sus diferencias radican en la intensidad de la crítica y el grado de radicalidad.
1. Julio Carranza – Luis Gutiérrez.
Intensidad de la crítica: Alta (la más elevada de las cinco visiones).
Consideran las 176 medidas “un avance muy importante y amplio” y un paso esencial hacia la reforma integral que Cuba necesita. Sin embargo, sostienen que no forman por sí mismas un programa articulado: faltan objetivos precisos, una separación entre urgencias sociales —alimentos, energía, agua y medicamentos—, estabilización macroeconómica y transformación estratégica, así como secuencias, etapas, indicadores, fuentes alternativas de financiamiento y un horizonte claro. En suma, señalan la ausencia de una arquitectura operativa.
Radicalidad: Media.
No proponen ir más allá del marco socialista ni cambios políticos. Su radicalidad es principalmente metodológica y de diseño: exigen una secuencia rigurosa, priorización de urgencias y capacidad de ajuste. Alertan sobre riesgos de deterioro adicional si no se atienden las urgencias.
2. Juan Triana Cordoví.
Intensidad de la crítica: Baja-media.
Es la visión más optimista. Presenta las medidas como “176 a la n (potencia) de nuevas oportunidades” que eliminan restricciones históricas y facilitan la actividad de los actores territoriales, empresariales e individuales. Aunque reconoce la falta de secuencia y de respuestas al “cómo, cuándo y quién”, prioriza actuar de inmediato por la urgencia antes que esperar un diseño perfecto. Destaca los primeros 10-12 ejes, entre ellos energía, agricultura e inversión extranjera.
Radicalidad: Media-baja.
Apoya la expansión del sector privado y una reducción significativa del número y alcance de las empresas estatales (concentración en lo realmente estratégico), pero siempre dentro del modelo existente. Su énfasis es más en aprovechar las oportunidades abiertas que en exigir una arquitectura más ambiciosa.
3. Joaquín Benavides.
Intensidad de la crítica: Baja.
Apoya de forma enfática el contenido de las 176 medidas y valora especialmente la introducción de un mercado regulado por una planificación no burocrática, la igualdad de condiciones para todos los actores económicos y la protección social para que nadie quede desamparado. No formula críticas sustantivas al diseño de las 176 medidas en sí (secuencia, arquitectura operativa, profundidad, etc.).
La intensidad crítica se dirige casi exclusivamente hacia afuera del paquete: contra la burocracia y los “neoestalinistas”, contra la posibilidad de que se convierta en “un Plan de medidas más” como los anteriores, exige evaluación a fondo de cuadros de primer nivel (incluyendo al Primer Ministro), de responsables de organismos centrales y de gobiernos municipales, reclama que “todo comience ya”, sin esperar a la burocracia, y que la población perciba cambios concretos e inmediatos.
Radicalidad: Media.
Defiende la introducción de mecanismos de mercado (especialmente en agricultura) para romper el inmovilismo burocrático y avanzar hacia un socialismo viable, manteniendo un marco de planificación no burocrática, protección social, y liderazgo del PCC. La radicalidad de la visión es de tipo económico-organizativa (mercado regulado y desburocratización), pero no rebasa el marco oficial de las transformaciones aprobadas.
4. Ricardo González Águila.
Intensidad: Alta en el plano analítico y moderada-alta en el plano de exigencias de implementación.
Estructura la lectura del paquete en torno a cuatro pilares que afectan fundamentos institucionales del modelo. Esta valoración positiva del alcance se combina con una intensidad crítica elevada cuando se refiere a las condiciones de implementación, especialmente al timing de las reformas cambiarias y de precios. No se limita a una adhesión general al paquete de las 176 medidas, sino que señala riesgos concretos de efectos negativos en un contexto de restricción severa de recursos, lo que eleva el nivel de exigencia técnica respecto a la secuencia y a la viabilidad de corto plazo.
Radicalidad: Moderada.
Se mantiene dentro del marco de la visión general del CEEC. Su radicalidad se expresa sobre todo en la claridad con que identifica que el éxito depende de transformaciones reales en los fundamentos institucionales (abandono progresivo de la asignación física de recursos, mayor peso de las señales de mercado, descentralización de precios) y en la advertencia de que, sin credibilidad y sin una implementación cuidadosa, el potencial del paquete puede no materializarse. No propone ir más allá del marco oficial en términos de propiedad o de régimen político, pero sí es relativamente exigente al señalar que ciertas reformas (cambiaria y de precios) pueden ser contraproducentes si se realizan en las condiciones actuales de debilidad económica. Su radicalidad es más de carácter técnico-secuencial que de carácter institucional o sistémico.
5. Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC).
Intensidad de la crítica: Media.
Califican el paquete como el más amplio desde los años 90 y como respuesta a reformas solicitadas durante años. Reconocen que elimina obstáculos para las empresas estatales y crea reglas más equitativas. Al mismo tiempo, advierten de forma reiterada que el éxito o fracaso dependerá de la secuencia y la forma de implementación, en un contexto de economía debilitada, menor capacidad estatal y sanciones. En los debates del reporte semestral Enero- Junio 2026 aparecieron matices (algunos miembros más cautelosos con el timing de reformas cambiarias y de precios).
Radicalidad: Baja-media.
Posición analítica e institucional. No proponen un paquete alternativo más profundo; su aporte es diagnóstico y de alerta sobre riesgos de implementación. Se mantienen estrictamente dentro del marco socialista de mercado.
Evaluación crítica conjunta.
Las cinco visiones comparten tres rasgos: reconocen que las 176 medidas constituyen el paquete más amplio y explícito de transformación del modelo desde los años noventa; analizan el problema desde un marco técnico-económico, no solo político o doctrinal; y coinciden, con distintos énfasis, en que el resultado dependerá más de la implementación que de la letra del documento.
También comparten limitaciones importantes. Ninguna ofrece todavía una secuencia temporal completa con indicadores de seguimiento que permita evaluar de forma independiente si se superan los umbrales de la planificación centralizada: fin de la asignación administrativa de recursos, predominio de precios formados en los mercados y una restricción presupuestaria “dura” para las empresas.
Además, tienden a concentrarse en el potencial del paquete y prestan menos atención a las disyuntivas de corto plazo y a los mecanismos para corregir desviaciones.
Las cinco visiones presentan una intensidad analítica de moderada a alta y una radicalidad, en general, moderada. Carranza-Gutiérrez y Ricardo González muestran la mayor exigencia técnica: los primeros reclaman una arquitectura operativa completa, y el segundo advierte sobre los riesgos del momento elegido para las reformas cambiarias y de precios. Triana pone el acento en las oportunidades abiertas, mientras Benavides insiste en que la transformación debe superar los ajustes de gestión. El CEEC combina atención a las restricciones macroeconómicas con una posición moderada dentro del marco oficial. En conjunto, ninguna visión rebasa sustancialmente los límites del modelo socialista dirigido por el Partido; su exigencia se concentra en la profundidad y coherencia de la implementación.
Sugerencias.
Carranza-Gutiérrez
Sería útil identificar, con ejemplos de las 176 medidas y sus normas, cuáles ya incluyen secuencias o indicadores y cuáles dependen de regulaciones posteriores. Esto aclararía qué parte de la arquitectura operativa está definida y cuál falta por diseñar.
Juan Triana
El análisis ganaría solidez si detallara las condiciones de oferta —energía, divisas y reglas de insolvencia— que determinan si las oportunidades se convierten en producción. También convendría explicar cómo una mayor autonomía empresarial puede superar la dependencia de insumos importados.
Joaquín Benavides
La distinción entre reforma y transformación sería más útil si se tradujera en instrumentos concretos: reglas de precios, restricción presupuestaria dura, mecanismos de cierre de empresas y criterios de secuencia. Así, el criterio normativo podría convertirse en una herramienta independiente de evaluación y seguimiento.
Ricardo González
La advertencia sobre el momento de las reformas cambiarias y de precios podría complementarse con condiciones mínimas de estabilización, reglas de ajuste parcial —como precios duales en sectores seleccionados o subastas de divisas con límites temporales— e indicadores para corregir la secuencia en tiempo real. Esto ofrecería una vía operativa para avanzar sin convertir la cautela en postergación indefinida.
Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC)
Sería valioso que el Centro publicara una propuesta institucional que sistematizara la secuencia, las condiciones previas de estabilización y los indicadores necesarios para evaluar las 176 medidas. Integrar sus distintas posiciones internas en una propuesta operativa común reforzaría su contribución al diseño de la implementación.
Conclusiones.
Las cinco visiones elevan la calidad del debate y aportan elementos técnicos valiosos, pero todavía no conforman una arquitectura operativa alternativa o complementaria a la implementación diseñada por el gobierno. Su mayor contribución potencial consiste en exigir, de forma respetuosa y fundamentada, una secuencia verificable, reglas creíbles de insolvencia e indicadores públicos que permitan distinguir entre la continuidad de la planificación centralizada y una transformación efectiva.
Las cinco visiones muestran, además, escasa articulación entre sí. Aún no se integran en un diálogo común las preocupaciones de Ricardo González y del CEEC sobre el momento de las reformas cambiarias y de precios, las de Carranza-Gutiérrez sobre la arquitectura operativa, las de Triana sobre las oportunidades territoriales y empresariales, y las de Benavides sobre el alcance transformador.
Estas visiones tienen relevancia práctica para la política económica actual porque ofrecen criterios que pueden mejorar el diseño de las 176 medidas: secuencia verificable, reglas creíbles de insolvencia e indicadores de seguimiento. Sería conveniente que impulsaran un debate interno —con participación de funcionarios— para avanzar hacia una arquitectura operativa más precisa, en diálogo con economistas y científicos sociales cubanos residentes en el exterior y con profesionales de otros países que estudian Cuba.
Principales textos escritos y enlaces de acceso de las cinco visiones (únicamente los directamente relacionados con las 176 medidas).
1. Julio Carranza y Luis Gutiérrez Urdaneta
- Textos principales:
- “La transformación de la economía cubana hoy: lo urgente y lo estratégico” (17 de julio de 2026).
Enlace: https://cubayeconomia.blogspot.com/2026/07/la-transformacion-de-la-economia-cubana.html
- “Volver sobre las urgencias y el horizonte estratégico para las reformas económicas en Cuba” (18 de agosto 2026).
Enlace: https://oncubanews.com/cuba/economia/volver-sobre-las-urgencias-y-el-horizonte-estrategico-para-las-reformas-economicas-en-cuba/
2. Juan Triana Cordoví
- “Cuidado con la letra chiquita en el maremágnum legislativo de las 176 medidas” (9 de septiembre 2026).
Enlace: https://oncubanews.com/opinion/columnas/contrapesos/cuidado-con-la-letra-chiquita-en-el-maremagnum-legislativo-de-las-176-medidas/ - “¿Hará suyo el pueblo un programa de reformas que desconozca o no trate adecuadamente sus realidades?” (19 de agosto de 2026).
- “Bienvenidos los riesgos” (8 de julio de 2026)
Enlace:https://oncubanews.com/opinion/columnas/contrapesos/bienvenidos-los-riesgos/
- Comentarios adicionales en presentaciones del CEEC y en otros artículos de OnCuba sobre las oportunidades abiertas por las medidas.
3. Joaquín Benavides Rodríguez
- “¿Transformación o Reforma? En mi opinión, Reforma” (6 de octubre de 2026).
Enlace: https://segundacita.blogspot.com/search?q=Benavides&max-results=20&by-date=true
- “Topar precios significa un error garrafal” (4 de septiembre de 2026)
Enlace: https://segundacita.blogspot.com/search?q=Benavides&max-results=20&by-date=true
- “¿Debería el Gobierno de Cuba solicitar un Crédito Millonario al Banco de los BRICS?” (22 de agosto de 2026).
Enlace: https://segundacita.blogspot.com/search?q=Benavides&max-results=20&by-date=true
- “La reforma económica frente al aislamiento. Un solo escenario: aplicarla” (16 de agosto de 2026)
Enlace: https://segundacita.blogspot.com/search?q=Benavides&max-results=20&by-date=true
- “Reforma de la Economía. Hay que defenderla de la burocracia y de los neoestalinistas, que ya empiezan a sacar las uñas pintadas de ideología falsa” (29 de junio de 2026).
Enlace: https://segundacita.blogspot.com/2026/06/opiniones-de-dos-economistas-partir-de.html
4. Ricardo González Águila
- “Cuba: ¿la reforma económica será esta vez diferente?” (21 de junio de 2026).
Enlace: https://sinpermiso.info/textos/cuba-la-reforma-economica-sera-esta-vez-diferente
También disponible en La Joven Cuba: https://jovencuba.com/autor/ricardo-gonzalez/
5. Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC)
- Texto/documento principal: Reporte sobre Economía Cubana. Enero-Junio 2026 (presentado en septiembre 2026), que incluye en su “Introducción” un breve análisis y valoraciones sobre las 176 medidas.
Enlace de acceso (sitio del CEEC): https://ceec.uh.cu/wp-content/uploads/2026/10/Reporte-CEEC-sobre-Economia-Cubana-Enero-Junio-2026-1-1.pdf
(Tomado de El Substack de Pedro)


Deja una respuesta