Motivos hay para no salir a las calles en La Habana

Calle vacía de La Habana

Aurelio Pedroso/La Habana

Y no piense el suspicaz lector extranjero que se trata de desórdenes y protestas callejeros, ni por el infernal sol, la ausencia de un transporte público estatal, el aumento de la delincuencia o esos precios que suben por día y nadie les pone coto.

No señor, la gente va poco a la calle por temor a que pongan la electricidad sólo un par de horas o menos y se queden sin poder cargar toda una serie de artilugios que proporcionan luz y en algunos casos electricidad alternativa como el caso de los exclusivos Ecoflow.

Los contratiempos energéticos continúan a la orden del día. Falta de petróleo, piezas de recambio, roturas, averías, mantenimientos, robos y hasta quizás actos de sabotaje conforman el rosario.

Ya han desaparecido aquellos programas, casi perfectos, que anunciaban los horarios de apagones lo que permitía palear los angustiosos momentos.

En la actualidad, a ciencia cierta, nadie sabe en qué momento vendrá la felicidad en neveras y ventiladores. Todos, pendientes de un bombillo avizor o un grito de algún vecino que vocifere la buena o mala noticia.

Ya es costumbre, sobre todo en esos matrimonios de ancianos que viven solos que sea uno el que se quede “de guardia” por “si ponen la luz”.

La sorpresiva llegada de “la corriente” puede ocasionar la estampida de una seria reunión, una santa misa, un casamiento y cuidado hasta la precipitada en un camposanto…

(Tomado de El Boletín)

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