Predicar con el ejemplo también está en falta en Cuba

La bandera con la imagen de Che Guevara es un símbolo icónico en Cuba.

Las anécdotas sobre la austeridad y disciplina del Che contrastan con una Cuba en la que escasean cada vez más los dirigentes capaces de predicar con el ejemplo.

Aurelio Pedroso/La Habana

En los años ochenta, durante una de esas jornadas recordatorias del natalicio del Che Guevara y Antonio Maceo, se me ocurrió publicar cada día una anécdota tomada de la revista Moncada, órgano del Ministerio del Interior, con hombres que habían permanecido junto al guerrillero argentino.

Eran sorprendentes. Poco o desconocidas hasta entonces. Me atrevería a asegurar que incluso hoy casi nadie las conoce.

Che fue el único comandante del Ejército Rebelde que vestía uniforme de soldado con sus grados correspondientes.

En su casa, según relataba el cocinero, se comía por la cartilla de racionamiento. Alguna que otra vez desde la cocina elevaba la voz para informar que se serviría lo mismo del día anterior y el comandante guardaba silencio, sin comentario alguno.

Uno de sus escoltas, venido con él desde la insurgente Sierra Maestra, se le quejó que las medias o calcetines ya estaban muy deteriorados. Entonces se quitó las botas y les mostró las suyas igual de maltrechas.

En otra ocasión confesó que le gustaría vivir en un rancho (vivienda campesina muy humilde) hasta tanto no se solucionara el problema de la vivienda en Cuba y que no podía someter a la escolta a igual modo. “Habrá que construir un edificio para ustedes”.

Muy estricto con el auto asignado a su cargo. Su esposa Aleyda le pidió ir al centro de la isla por un asunto familiar. Che le entregó veinte pesos al chofer para la gasolina del viaje.

Al regreso de Santa Clara le devolvió el dinero alegando que había llenado el tanque en la gasolinera del Ministerio de Industrias, del que Che era ministro. La molestia fue tal que le ordenó echar de nuevo en otro servicentro y dar vueltas por La Habana hasta que se agotara.

Cuando viajó a la Organización de Naciones Unidas estaba recién casado. Fue el propio Fidel Castro quien le ordenó llevar consigo a su esposa.

El comandante Ernesto “Che” Guevara de la Serna hasta hoy día continúa siendo un personaje controvertido por los fusilamientos en la fortaleza de la Cabaña a principios de la revolución triunfante.

Gústele o no a sus críticos o detractores, hizo con el ejemplo personal la mejor forma de educar, de inculcar sus convicciones políticas, morales y humanas.

Enorme, bien difícil de conseguir que nuestros pioneros al saludar sostengan que “seremos como el Che” porque han cambiado mucho los tiempos, las personas también, aunque el enemigo siga siendo el mismo.

Che. único e irrepetible.

(Tomado de El Boletín)

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