Cuba celebra el Día Internacional de las Lenguas de Señas en 2026 con desafíos importantes en materia de inclusión. Alrededor de 4,2 personas por cada mil habitantes viven en situación de discapacidad en Cuba, según fuentes oficiales.Foto: Jorge Luis Baños/ IPS Cuba
Señaléticas, materiales accesibles y promoción de la lengua de señas cubana centran una iniciativa que apuesta por la inclusión de las diferencias.
En una reciente fila para extraer dinero del banco, una mujer y su anciano padre casi pierden su turno: no escucharon el llamado para entregar los documentos de identidad. Alguien intercedió, explicándole a la funcionaria bancaria su condición de personas no oyentes, en una sociedad donde la inclusión de las diferencias es tarea pendiente.
Para ir derribando las barreras que excluyen a personas con necesidades especiales, incluidas las sordas e hipoacúsicas, existen iniciativas como Ayni, un proyecto de desarrollo local (PDL) y consultoría de accesibilidad con sede en la capital cubana.
El objetivo de esta experiencia “es generar espacios, productos y servicios accesibles para la mayor cantidad de personas posible, contribuyendo a una ciudad más inclusiva y sostenible. Ayni busca transformar la accesibilidad en un estándar de calidad e inclusión en Cuba”, respondió Claudia Fe Mayo, psicóloga y fundadora del proyecto.
En la Habana, consideró, hay mucho por hacer en materia de accesibilidad y no pocas veces pasa por fijarse en los pequeños detalles, pensando en las necesidades de las personas que acuden a un lugar, por ejemplo, escaleras con barandas, un menú audible o en braille y manejar la lengua de señas cubana (LSC), al menos para dar la bienvenida.
Según Mayo, buscando cambiar la realidad surge Ayni con la idea de “aumentar los porcientos de accesibilidad y pensar en los detalles que hagan la experiencia, los servicios y espacios inclusivos. Nos mueve construir una Cuba más accesible para todas las personas”.
El nombre, Ayni, explicó, significa cooperación y ayuda mutua en idioma quechua. “Ese es nuestro enfoque: trabajar junto a organizaciones para convertir barreras en puentes hacia una experiencia universal”, afirmó.
Un equipo con fines comunes
Ayni trabaja la accesibilidad de forma integral y entre sus principios está tomar la accesibilidad como estándar de calidad, innovación e inclusión social, señaló la fundadora a la Redacción de IPS Cuba en ocasión de la celebración el pasado día 23 del Día Internacional de las Lenguas de Señas, proclamado por Organización de Naciones Unidas.
Junto a Mayo, el equipo de esta iniciativa que trabaja por la inclusión de las diferencias lo conforman Ariel Zulueta, fundador y psicólogo; Geudis Asnell Vega, abogado; y Lisban Torres, informático.
“Uno de nuestros principios de trabajo es la validación con usuarios donde probamos y ajustamos con personas reales. De igual manera, priorizamos trabajar con personas de la comunidad sorda para hacer la traducción a la lengua de señas cubana”, destacó la psicóloga.
La LSC es una lengua natural con reglas gramaticales, sintaxis y vocabulario, independiente del español hablado y es considerada patrimonio cultural inmaterial de la comunidad sorda en Cuba, donde se estima que unas 25 000 personas viven en la actualidad con discapacidad auditiva.
Al mismo tiempo, trabajar para personas con necesidades especiales significa pensar también en la sociedad que las rodea. “Nuestra labor, necesariamente, implica sensibilizar en materia de accesibilidad a niñas, niños y personas adultas. En cada oportunidad que tenemos, realizamos dinámicas para que el público conozca más sobre estas temáticas”, explicó.
Amplio espectro para la accesibilidad

Entre las actividades principales del PDL se encuentran la consultoría especializada, un servicio dirigido a ayudar a entidades a identificar, eliminar y prevenir barreras físicas, digitales, sociales y comunicacionales, garantizando la experiencia de los usuarios y el diseño de experiencias inclusivas para museos, hoteles, restaurantes, ferias y espacios públicos.
Se incluyen, también, soluciones de accesibilidad, con la implementación de un conjunto de herramientas, estrategias y apoyos diseñados para que entornos, productos, tecnologías y servicios sean utilizables por todas las personas.
Ayni trabaja la accesibilidad para espacios y actividades, adaptando materiales y señalización inclusiva e integrando soluciones como subtítulos, lengua de señas y audiodescripción, de manera que cada persona pueda disfrutar del evento.
Otras líneas son la comunicación mediante materiales impresos y digitales adaptados: menús en braille, documentos y audiovisuales accesibles, señalización inclusiva y formación, con talleres para sensibilizar y acompañar la sostenibilidad de la accesibilidad en el tiempo.
Ayni, explicó Mayo, colabora además con el PDL La Mina, enfocado en el reciclaje, para desarrollar señaléticas accesibles con productos reciclados, así como en señaléticas accesibles y menú en braille en la cafetería Liva y en el parque La Isla de los Niños, todos ubicados en la capital cubana.
Como una importante iniciativa para facilitar el acceso a la cultura, aparece un proyecto para “hacer una ruta accesible” por 20 obras de las artes plásticas cubanas en el Museo Nacional de Bellas Artes, que incluiría audiodescripción y lengua de señas.

En sus actividades, el proyecto de desarrollo local Ayni promueve la inclusión mediante ejercicios participativos. (Foto: Captura de pantalla de Instagram del PDL)
Entorno en conflicto
Pese a la existencia de la Asociación Nacional de Sordos de Cuba (Ansoc), de escuelas especiales y servicio de interpretación en determinados espacios televisivos, programas de formación universitaria, incluido un técnico superior en LSC, y se trabaja en la eliminación de barreras de comunicación, al interior de la comunidad existen no pocas insatisfacciones.
La madre de una niña que asiste a una escuela para personas con problemas auditivos en La Habana, confió a IPS Cuba su “gran preocupación” con la continuidad de estudios de su hija. “Cuando termine sexto grado, debe integrarse a la enseñanza general, donde no hay intérpretes de lengua de señas”, explicó.
La inclusión se vuelve también un desafío en niveles superiores de enseñanza, con universidades poco preparadas para la inclusión de las diferencias. En el caso de las personas sordas, otro de los conflictos pasa por la atención de salud y la disponibilidad de dispositivos adecuados que podrían mejorar su calidad de vida e inserción social.
Para el presidente de la Ansoc, Alejandro Marzo, “una de las principales limitaciones es la falta de prótesis auditivas adecuadas”. En el caso de las personas adultas mayores con pérdida auditiva, cerca del 30 por ciento carece de acceso a servicios especializados debido a la escasez de equipos y repuestos, afirmó a la prensa en octubre del pasado año. (2026)
(Tomado de IPS/Cuba)


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