Llegaremos en Cuba sanos y salvos a fin de año?


Vista de un edificio en ruinas con columnas y vegetación en La Habana (Cuba)

La escasez de alimentos y medicamentos, los apagones y la pérdida de poder adquisitivo agravan el desgaste de una población que afronta los últimos meses de 2026 entre la resignación y la incertidumbre.

Aurelio Pedroso/La Habana

La interrogante se las trae cuando a duras penas se aprecian signos de mejorías en un año por terminar y que bien pudiera clasificar como el más penoso en la historia de la revolución iniciada en 1959.

La sumatoria de errores y disparates internos más el recrudecimiento gringo a partir de órdenes ejecutivas de míster Trump a principios de este fatídico 2026, apuntan a que llegaremos, de puro milagro, al 2027.

Y lo peor será ese estado de ánimo que ya raya en asuntos de psicología y hasta psiquiatría, que envuelve como capa protectora a la persona en su máxima capacidad de resignación ante la impotencia.

“Uno se acostumbra a todo”, ha dicho un experto callejero con demasiados años de vida.

Salud y alimentación están, sencilla y llanamente, colapsados.

El primer elemento es en extremo significativo. Un compañero de igual edad, operado satisfactoriamente de cáncer, acaba de fallecer. A falta de medicamentos, insumos y procederes, la maldita enfermedad hizo metástasis. Ya era muy tarde para devolverle la vida y murió en su sano juicio.

La comida es y seguirá siendo un problema las 24 horas del día. A falta de un constante servicio eléctrico que garantice refrigeración, se come lo que pueda aparecer. Encima de ello, con unos precios que suben por momentos y que no encuentran respaldo en pensiones, jubilaciones y salarios.

Las buenas y esperanzadoras noticias sólo aparecen en el estelar telediario de la noche y pocos o nadie se las cree porque son circunscritas a pequeñas zonas o comunidades.

Cuba bien pudiera ser un ejemplo de cómo se muere a plazos. Muy puntuales, por cierto. Pero, a pesar de los pesares, nos restan unos cien días para recordar a aquellos gladiadores que poco antes de salir al ruedo se decían entre sí:

-Fuerza y valor.

(Tomado de El Boletín)

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