Enfermarse en Cuba: la última carta de la baraja

Instituto de Oncología de La Habana

La escasez de medicamentos, el deterioro de los hospitales y la falta de recursos convierten la enfermedad en otro desafío para la vida cotidiana de los cubanos.

Aurelio Pedroso/La Habana

Como narraba Samaniego con lo del cántaro a la fuente, lo que tanto advertíamos entre amigos y familiares, de evitar enfermarnos, le acaba de ocurrir a un allegado.

Además del mal, la impotencia le está indicando el camino al horno incinerador.

Desgraciadamente para el cubano de a pie y también para las autoridades, eso tan socorrido en otros tiempos de los logros de la salud ya ha quedado para buenos recuerdos. Nunca mejor dicho que nuestro sistema de salud se encuentra en terapia intensiva y con peligro para la vida.

Ausencia de divisa falta de recursos y presiones gringas para quien intente adquirir un compuesto anticancerígeno infantil, son los gérmenes principales, pero, además, sin un “padrino” y sin moneda dura en la billetera, el diagnóstico a corto plazo es letal, a plazos.

Salvo honrosas distinciones, que las hay en la especialidad, la corrupción ha llegado también a los hospitales. Cualquier paciente o enfermo puede dar fe de ello porque no se trata de esa añeja costumbre de tener una atención con el especialista o técnico, sino el acceso a equipos de alta tecnología que no equivocan en el dictamen.

A veces, un simple suero que no hay en la sala del tercer piso se puede comprar en el cuerpo de guardia.

Es que este asunto de fiebres, mareos, ronchas, cagaleras, devaneos cerebrales y espejismos, entre otros, en ocasiones se soluciona en el sector privado o la bolsa negra con quienes lucran con los padecimientos. Bien caros que cuestan. Una pensión no alcanza a cubrir la factura.

Tuve que reírme hace unos días. La mensajería era más elevada que el blíster. Convoqué a la razón y respondieron con el sentido común:

-Es que el mensajero debe ir en bicicleta bajo el sol y usted vive a unos 20 km de aquí.

El paulatino exterminio del pueblo cubano hay que vivirlo para aquilatarlo en su justa medida.

Y no tratar de enfermarse…

(Tomado de El Boletín)

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