Solinera gestionada por la mipyme privada GOMATE, de Villa Clara. Con los aportes de varios gestores económicos, tanto estatales como privados, la red de solineras podría aumentar considerablemente en el futuro cercano, en respuesta a la demanda y el aumento del parque automotor eléctrico.Foto: Jorge Luis Baños/ IPS
Con una presencia aún limitada, las solineras pensadas para la recarga de vehículos se convierten en un apoyo a las necesidades domésticas.
Cargar baterías, celulares, lámparas o ventiladores portátiles es un reto para la mayoría de las personas en Cuba que, en muchos casos, apenas cuentan con tres horas de electricidad diarias. En este contexto, las solineras pensadas para vehículos eléctricos se convierten en centros de carga comunitarios con fines domésticos.
“Cargo casi todos los días el ventilador y hasta una pequeña batería portátil” comentó Madelaine Vélez, vecina del capitalino municipio Cerro, donde desde el pasado mes de julio funciona una de estas solineras, en terrenos de la empresa estatal Frutas Selectas y con precios asequibles para la mayoría: 10 pesos cubanos (CUP), en un contexto cambiario de más de 600 pesos por un dólar estadounidense.
Segura de tener “la suerte de vivir cerca” de esta solinera, Vélez aclara que el servicio “no resuelve el problema” energético, marcado por apagones de más de 20, 30 o 40 horas.
Sin embargo, los matices del “alivio” pasan por la labor adicional que implica trasladar equipos electrodomésticos u ollas arroceras desde el hogar hasta la estación de carga, una responsabilidad que en no pocas familias recae sobre las mujeres, principales encargadas del trabajo de cuidados no remunerado.
Desde el anuncio de la apertura de la primera solinera en abril pasado, como parte de un proyecto de desarrollo local (PDL), otros servicios similares empezaron a extenderse por el país por iniciativa de gestores económicos diversos, tanto estatales como privados. Pero, justo esta cualidad, ha hecho difícil saber cuántas estaciones están en funcionamiento.
Abundan las solineras sobre todo en provincias del oriente y centro de Cuba, donde los apagones pueden ser aún más prolongados que en la capital del país. En estas condiciones, cada vez más personas acuden a recargar electrodomésticos e, incluso, equipos de cocina, confirmó Meylin Vázquez, residente en la ciudad central de Santa Clara.

Solinera en construcción gestionada por el Proyecto de Desarrollo Local “El Rampeño”, ubicado en el Vedado, La Habana. Las solineras, pertenecientes a proyectos de desarrollo local, instituciones estatales o empresas privadas, utilizan también la energía generada para autoabastecer sus propias necesidades. (Foto: Jorge Luis Baños/ IPS)
Un modelo heterogéneo
Las solineras sortean apagones nacionales, al ser independientes del sistema eléctrico nacional (SEN) por la autogeneración mediante paneles solares. Aunque existen distintos factores que impactan en su capacidad de carga, en no pocos casos el bajo respaldo en baterías suele limitar los servicios al horario diurno.
Así, la capacidad está limitada tanto por la cantidad de paneles solares, como por la capacidad de los inversores y baterías de respaldo. El anuncio de la empresa Frutas Selectas especifica que puede generar hasta 45 kW/h, lo que limita su impacto a áreas cercanas. Además, su potencia es insuficiente para entregar electricidad al SEN.
Según un reporte del periódico sindical Trabajadores, la mayoría de las solineras estatales en la capital forman parte de una red establecida por la Empresa de la Industria Electrónica Camilo Cienfuegos. Otros servicios, como uno ubicado en la playa El Mégano – al este de La Habana-, suelen ser inversión privada, con potencia similar a la de Frutas Selectas.
Esta descentralización genera distintos modelos de servicio, incluso mixtos. Un ejemplo es el PDL El Rampeño, impulsado por capital privado y el gobierno municipal de Plaza de la Revolución, que utiliza 64 paneles solares para asegurar la autonomía de vehículos destinados a la recogida de desechos en el barrio capitalino de El Vedado.
Ya en 2025 la corporación estatal Cimex y el Ministerio de Transporte anunciaron un plan de construcción de estaciones de carga solar en distintos puntos de la autopista nacional con el objetivo de cubrir hasta “2 000 metros cuadrados con paneles solares” y proporcional un respaldo a los más de 50.000 vehículos eléctricos que circulaban en el país.
Según la información replicada en medios de comunicación nacionales, cada estación contará con capacidad para atender simultáneamente hasta 32 vehículos con un tiempo promedio de 15 minutos para alcanzar el 80 por ciento de carga, optimizando así los tiempos de espera y facilitando los viajes a larga distancia.

Que se conozca hasta la fecha, la única estación de carga operativa en la Autopista Nacional, fue desarrollada por la empresa privada de sistemas fotovoltaicos Solguara. (Foto: Tomada de Facebook)
En tanto, la empresa china Dongfeng realizó un anuncio similar en abril pasado para la instalación de 11 estaciones de cargas, distribuidas a lo largo de toda la isla. Sin embargo, que se conozca hasta la fecha, la única estación de carga operativa en la Autopista Nacional, fue desarrollada por la empresa privada de sistemas fotovoltaicos Solguara.
Una opción para la movilidad eléctrica

José Luis Díaz, chofer de un triciclo eléctrico de pasajeros en La Habana, recarga su vehículo hace varias semanas en la solinera de las calles 3ra y 70, en el municipio Playa, a un costo aproximado de 2000 CUP (250 CUP por hora). “Es caro para hacerlo siempre”, pero la otra opción es no trabajar por falta de carga.
La movilidad eléctrica es una de las opciones primarias de transporte desde el comienzo de la crisis energética, con más de 435 equipos operativos solo desde el sector estatal. En urbes como La Habana, las principales rutas de taxi están siendo cubiertas por los triciclos que pueden observarse también en áreas aledañas a hospitales y mercados.
Sin embargo, con autonomía promedio de entre 60-80 kilómetros y una red de estaciones de carga insuficientes, algunas rutas continúan inalcanzables para estos vehículos que llegan a trasladar hasta seis personas a la vez y cobran tarifas que van desde 200 hasta 600 pesos o más, en dependencia del recorrido
Desde su perfil en redes sociales, la periodista Yuni Moliner cuestionó la inexistencia de al menos una solinera en la occidental provincia Matanzas y la crítica resonó entre los usuarios de otros territorios. Aunque reportes en medios de comunicación nacionales anuncian la ampliación de estas instalaciones, su presencia es aún mínima.
La transición energética, planeada desde hace décadas, se aceleró en los últimos meses debido a la necesidad de independencia respecto a los combustibles fósiles que intensificó la combinación de la crisis del sistema eléctrico nacional y el bloqueo petrolero, impuesto por Estados Unidos en febrero de este año.
Entre las transformaciones impulsadas este año por el gobierno cubano, la resolución 180 del Ministerio de Finanzas y Precios eliminó aranceles para la importación de productos vinculados a energías renovables por parte del sector no estatal. Esa misma cartera, abrió la venta directa al SEN de la energía producida mediante fuentes renovables.
Se estima que de aprovechar las oportunidades asociadas a la explotación de la energía fotovoltaica, incluida la instalación de solineras comunitaria de alta demanda, el sector no estatal podría ocupar una posición clave en el objetivo gubernamental de generar el 24 % de la energía eléctrica mediante fuentes renovables para el año 2030. (2026)
(Tomado de IPS/Cuba)


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