Actuar con sentido del momento histórico


 Jorge Gómez Barata  /La Habana

A propósito de un importante y documentado artículo que, con la firma de Aldo Verdeja, ha publicado la revista OnCuba, único órgano de prensa estadounidense editado en La Habana, en el cual se refieren las gestiones de lobby que realiza en Washington la empresa española VIMA respecto a sus negocios en Cuba, he recordado que no es la primera vez que esto ocurre.

En los años noventa, en medio de la terrible crisis provocada por el colapso de la Unión Soviética, en el seno de la emigración cubana que ya había dado muestras de su vigencia, debutó un enérgico y consecuente sector  moderado, políticamente avanzado y nacionalmente consecuente que, apelando a diversos argumentos, entre ellos humanitarios, abogaba por el fin del bloqueo.

Aquellos elementos, políticamente flexibles, a la vez que se aproximaban a las autoridades cubanas que, aunque con las reservas de individuos poco dados a la reconciliación, se mostraron proclives al diálogo, trataban también de aprovechar los pocos espacios que la coyuntura abría para tratar de influir en la sociedad estadounidense y aproximarse a algunas instituciones, incluso a elementos de la administración y a sectores del Congreso.

En algún momento de aquel período, dado mi trabajo, fui encargado de atender un asunto inédito. Se trataba de que Francisco González Aruca, un prominente, activo e imaginativo emigrado, participante en el diálogo que en 1978 sostuvo Fidel Castro con la emigración, fundador de la empresa Mar Azul, y luego de la Radio Progreso Alternativa, comentaba que había contratado una firma de lobby para, por medio de esa práctica, legítima en Estados Unidos, tratar de influir en el Congreso y otros sectores en la cuestión del bloqueo y las relaciones con Cuba.

Entonces, Luis Méndez, otro destacado emigrado, en una entrevista aconsejó a las autoridades cubanas y a otros interesados, aprovechar los espacios existentes en el sistema político americano y tratar de aproximarse al Congreso donde las gestiones eran más factibles que con la administración.

La idea dio lugar a gestiones que, por su cuenta, protagonizaron entre otros Nicolás Ríos, Xiomara Almaguer y Lorenzo Gonzalo que, junto con Lázaro Fariñas y Eddy Levy que son de los pocos sobrevivientes de aquella etapa y de aquellas aventuras que, a juicio de algunas personas de entonces, en las dos orillas, quienes estimaban que se apartaban de lo políticamente correcto.

Como parte de aquellos esfuerzos, estas personalidades, vinculados a entidades, como Diálogo Interamericano y Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA) y otras, cada una en su perfil y con los límites existentes, de alguna manera contribuían al empeño de influir positivamente en la política de los Estados Unidos hacia Cuba.

Recuerdo los encuentros de Lorenzo Gonzalo y otros cubanoamericanos con los congresistas Dante Fasel, Claude Pepper y Charles Rangel, que a pesar de sus funciones y posiciones politicas, al menos escuchaban a aquellos elementos portadores de enfoques moderados. Particularmente interesantes fueron las conversaciones en el Consejo de Seguridad Nacional.

En el momento político que vive y padece Cuba, resultado acumulativo de una larga crisis que comenzó hace unos 40 años con el colapso de la Unión Soviética y el fin del socialismo real, cuando se abrió un período de resistencia en torno al cual llegó a mencionarse a Numancia que, no obstante, estimuló búsquedas y reformas, académicamente conocidas como las reformas de los 90 que indicaron caminos.

A pesar de la cautela con que se adoptaron aquellas medidas, se reformó la Constitución para eliminar las exageradas referencias a la Unión Soviética, se estableció la elección directa de los diputados, se descontinuó el ateísmo introduciendo el laicismo de las instituciones y del estado en su conjunto, lo cual eliminó la discriminación a los creyentes que entonces pudieron participar de la vida institucional de la nación, incluso ingresar al partido y la juventud comunista.

De esa época data la despenalización de las divisas y la apertura a las remesas, la admisión del trabajo por cuenta propia y la aceptación de mercados campesinos de oferta y demanda, así como la aproximación entre la nación y la emigración.

Aquellas jornadas fueron también escenario de exitosas batallas diplomáticas para reinsertar a Cuba en los circuitos políticos y comerciales europeos y contrarrestar los efectos extraterritoriales de las leyes Torricelli y Helms-Burton que, a la larga convirtieron en mundial el bloqueo de Estados Unidos que hoy, virtualmente abarca a casi todos los estados que votan en la ONU contra una acción que no están en condiciones, o no se atreven a contrarrestar.

El artículo de OnCuba cuenta que Vima, una acreditada empresa española dedicada a la rama de los alimentos que opera en Cuba desde hace más de 30 años, con una facturación anual de unos 50 millones de dólares, en lugar de hacer como otras empresas extranjeras que, en abierta estampida, se retiran de la Isla, ha decidido seguir otros caminos y, en una acción consecuente con sus intereses y compromisos, acude a los servicios de una firma de Lobby para mediante acciones legales, tratar de preservar sus intereses y honrar sus obligaciones.

Se trata de Continental Strategy, presidida por Carlos Trujillo, un cubanoamericano, vinculado a los círculos de la alta politica y de cabildeo en Washington desde los tiempos en que se desempeñó como embajador de Estados Unidos ante la OEA durante la primera administración de Donald Trump. Otros altos funcionarios de la empresa son también de origen cubano lo que asegura un conocimiento de los procesos políticos que operan en ambas orillas y probablemente de relaciones que pueden ser aprovechadas.

La acción de VIMA, como antes fueron las de inteligentes y dignos cubanoamericanos, a veces incomprendidos, lo cual impidió mejores resultados pero que, no obstante, indicaron que siempre hay otros caminos y que hacer las cosas de otras maneras, procurar entendimientos y pactar, son maneras de buscar  el éxito. La resistencia supone la flexibilidad y la determinación necesita de la inteligencia. Allá nos vemos.

(Tomado de el diario !Por esto! )

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