Cien años de Fidel Castro

Gerardo Arreola /México

  Fidel Alejandro Castro Ruz nació el 13 de agosto de 1926 en Birán, un poblado de la hoy provincia cubana de Holguín. Último de los grandes protagonistas de la Guerra Fría, retuvo el  poder durante 47 años contra vientos y mareas desatados por diez presidentes de Estados Unidos y sin tolerar oposición interna.

  El 5 de junio de 1958, aún peleando en la Sierra Maestra, escribió a su íntima Celia Sánchez: “Me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que ese va a ser mi destino verdadero”.

  Estados Unidos ha mantenido una ofensiva múltiple contra Cuba hasta la fecha. El conflicto ha marcado la seguridad, la política, la economía, la diplomacia, la propaganda, el espionaje y la vida cotidiana de Cuba en las últimas seis décadas, tanto como la vida de Castro.

  Desde la insurrección en las montañas cubanas, Estados Unidos deslizó la idea de que, muerto Fidel, la revolución cubana también lo estaba, e invirtió recursos para liquidarlo. Pero Castro avivó la imagen simbólica de un David contra Goliat, que devino su principal activo.

  Como gobernante, Fidel Castro apareció en público por última vez el 26 de julio de 2006. Al día siguiente tuvo una operación intestinal de urgencia y el 31 de julio delegó sus cargos a su hermano menor, Raúl. Él mismo declaró a su salud un secreto de Estado y murió el 25 de noviembre de 2016, tras una década de convalecencia.

De la Guerra Fría al fin del socialismo

  La trayectoria política de Castro se inició a mediados del siglo pasado, cuando gobernaban Harry S. Truman, Winston Churchill y José Stalin y se prolongó casi dos décadas después de la caída del Muro de Berlín y el derrumbe del socialismo real.

  Impulsó una política exterior hiperactiva, ubicó a su país en laconfrontación estratégica de la época, incluso en el campo mi-litar, y así elevó exponencialmente su capacidad disuasiva. Surelevancia en la política internacional estuvo muy por encimade la que podía suponerse en el gobernante de una pequeña isla. En el siglo XX se convirtió en referencia para gran parte de la izquierda.

  Marcó un hito en América Latina, donde no hubo, fuera de México, una revolución con los alcances sociales de la cubana. Animó guerrillas en la región, pero las desalentó cuando cambiaron los vientos mundiales.

  Adoptó el marxismo en la Universidad de La Habana, pero al triunfo de la revolución “por una cuestión táctica no lo decíamos”, explicó en 2010 a un grupo de académicos. Primero rechazó ser llamado “comunista” y se presentó como un nacionalista democrático. Al fracasar la invasión patrocinada por Estados Unidos en abril de 1961, declaró el socialismo en Cuba. Brian Latell, un analista con décadas en el aparato de inteligencia de Estados Unidos, concluye que Fidel logró disfrazar su pensamiento y engañar a Washington.

  Castro fue criticado por su prolongada permanencia en el poder, su hostilidad contra los negocios privados, la represión de las libertades individuales y de asociación, la asfixia de la disidencia; la homofobia y el dogmatismo filosoviético de una época, la censura cultural, el control de la prensa y los giros abruptos de su política económica.

  Su alianza con la Unión Soviética fue de alto contraste: facilitó más de una década de bonanza en Cuba, pero precipitó la crisis de los noventa. Poco antes de la caída del Muro de Berlín, Castro advirtió el derrumbe del socialismo, pero tardó cuatro años para iniciar una moderada reforma económica, que frenó en la primera oportunidad.

  Decidió que Cuba debía “resistir”, lo cual se tradujo en la práctica como la sobrevivencia del régimen de partido único sin cambios de fondo en la economía. Sin un aliado estratégio, el país quedó debilitado ante la incesante hostilidad estadounidense.

  Cuando Barack Obama reanudó relaciones diplomáticas con Cuba en 2014, Fidel mostró desconfianza y propició la clausura de una oportunidad de entendimiento. Hoy se sabe que en aquel momento ya la dirigencia valoraba una apertura económica de gran alcance. El centenario del natalicio de Castro se cumple cuando Donald Trump aprieta el cerco económico al máximo y la isla prepara la mayor privatización y apertura al mercado en más de medio siglo. 

(Tomado de Reforma)

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