Cuba insiste en la refinación de su propio crudo en medio de la crisis energética

Trabajadores en la refinería Hermanos Díaz, de Santiago de Cuba. Foto: Luis Alberto Portuondo / Granma.

Se trata de una alternativa ante la paralización de las importaciones de combustible debido a las sanciones y el cerco petrolero de EE.UU., y que ya permite obtener derivados a partir de un recurso que hasta hace poco no podía ser refinado directamente en el país.

Por Redacción OnCuba

La refinería Hermanos Díaz, de Santiago de Cuba, completó una tercera operación de procesamiento de crudo nacional, un proceso que la industria cubana lleva adelante en medio de la severa crisis energética que sufre la isla.

Se trata de una variante experimentada ante la paralización de las importaciones de combustible debido a las sanciones y el cerco petrolero de EE.UU., y que ya permite obtener derivados a partir de un recurso que hasta hace poco no podía ser refinado directamente en el país.

De acuerdo con el diario Granma, en esta nueva corrida se procesaron unas 12 mil toneladas de crudo nacional, de las que se obtuvieron alrededor de 2 mil toneladas de nafta y 10 mil de fuel-oil. La operación fue presentada como exitosa y permitió introducir nuevas mejoras tecnológicas en el proceso de refinación, según fuentes oficiales.

El resultado forma parte de un proyecto que comenzó este año en la propia instalación santiaguera, donde se han realizado ya tres pruebas para adaptar la planta al procesamiento del petróleo extraído en Cuba.

Crudo difícil de procesar

El desafío de esta operación está relacionado con las características del petróleo cubano. Se trata de un crudo pesado, con elevada viscosidad y alto contenido de azufre, condiciones que dificultan su procesamiento en las instalaciones existentes en la isla.

La refinería Hermanos Díaz tampoco fue diseñada originalmente para trabajar con este tipo de petróleo. La planta fue concebida para procesar crudos ligeros y posteriormente tuvo que ser adaptada para recibir crudo pesado importado.

Ante las dificultades para mantener ese suministro, la industria comenzó a explorar la posibilidad de utilizar directamente el petróleo nacional.

La primera prueba del proyecto permitió obtener fundamentalmente nafta solvente. Este producto tiene una importancia particular para la propia industria petrolera, pues se utiliza para disminuir la viscosidad del crudo pesado y facilitar su manejo e inyección en los pozos.

La segunda operación, realizada con 20 mil toneladas de crudo, amplió los resultados y permitió obtener nafta solvente, fuel-oil y diésel. Sin embargo, el diésel no reunía por sí solo todos los parámetros necesarios para su comercialización y tuvo que ser mezclado con otro combustible de mejores características.

En la tercera corrida, el proceso se concentró en la obtención de nafta y fuel-oil. Según Granma, las modificaciones introducidas y la experiencia acumulada en las operaciones anteriores permitieron mejorar el comportamiento de la planta frente a las particularidades del crudo cubano.

Una alternativa ante la escasez

La posibilidad de refinar petróleo cubano adquiere especial importancia en el actual escenario energético de la isla, marcado por la escasez de combustible derivada de la presión de Washington.

Cuba requiere unos 100 mil barriles de petróleo diarios para cubrir sus necesidades energéticas, de los que solo 40 mil provienen de su producción nacional y se destinan principalmente a las antiguas plantas termoeléctricas. Mientras, los motores de diésel y fueloil permanecen parados por falta de combustible, lo que resta más de 1000 MW a la generación eléctrica en la isla. 

Por ello, convertir una parte del crudo nacional en derivados utilizables representa un cambio tecnológico relevante, aunque no equivale a resolver el déficit de combustible que enfrenta el país.

La propia dimensión de las operaciones da una idea de sus límites. Las 12 mil toneladas procesadas en esta tercera corrida constituyen un volumen significativo para una operación experimental y de adaptación, pero están lejos de cubrir las necesidades energéticas nacionales.

El proyecto, no obstante, continúa avanzando, de acuerdo con las autoridades cubanas. La experiencia de las tres corridas permite estudiar el comportamiento de distintos tipos de crudo extraído en el país y ajustar las condiciones de procesamiento según sus características, refieren los expertos.

En paralelo, la industria cubana ha señalado el desarrollo de alternativas tecnológicas, entre ellas procesos de termoconversión, con el propósito de reducir las dificultades asociadas a la elevada viscosidad del petróleo nacional y disminuir la necesidad de utilizar nafta solvente.

(Tomado de OnCuba)

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