Ingry Benel
Directoras y productoras de México, Cuba, Perú y Argentina analizaron la brecha socioeconómica y racial, la falta de financiamiento público y la urgente necesidad de construir redes de sororidad entre mujeres en el cine latinoamericano.
Este diálogo abrió paso a la reflexión sobre la presencia de creadoras en la industria del cine. Si bien en los últimos años ha habido un incremento en la visibilidad de obras dirigidas por mujeres, las participantes coincidieron en que las barreras estructurales siguen condicionando su labor cotidiana: las brechas de clase y raza, la falta de apoyo estatal y la escasez de recursos económicos continúan siendo los principales obstáculos.
Desde México, la directora Tania Hernández Velasco señaló que, aun cuando la descentralización ha permitido visibilizar historias fuera de la capital, persisten marcadas brechas socioeconómicas y raciales que limitan el acceso y la sostenibilidad de cineastas emergentes fuera de la capital. Por su parte, la directora cubana Vanessa Batista expuso el panorama en Cuba como una lucha constante. Pese a hitos como la creación del Fondo para el Cine Cubano en 2020 y la constante exigencia de una Ley de Cine, la precariedad material impacta directamente en la creación artística: “Apenas se puede pensar en crear, porque sobrevivir es la situación”, enfatizó.
Seguido, la productora Nuria Frigola Torrent y la directora Rossana Díaz Costa visibilizaron el acceso inequitativo a fondos de producción y cuestionaron los relatos tradicionales dominantes en las pantallas. Asimismo, se cuestionó la falta de personajes femeninos protagónicos en la filmografía local y el escrutinio diferenciado al que se enfrentan las realizadoras – “¿Por qué tu protagonista es mujer?”-, contó la directora Rossana Díaz Costa que fue una de las preguntas que le hicieron y le permitió darse cuenta de la gravedad de la visibilización de las mujeres en la industria del cine. Por otro lado, experiencias transmedia como “Ser Hamlet”, de la directora Chela De Ferrari, sirvieron como ejemplo de cómo la exploración de nuevos formatos permite diversificar las formas de contar y conectar al público.
Finalmente, durante el espacio de preguntas y respuestas, se concluyó en un llamado a que la sororidad y el apoyo mutuo entre mujeres son indispensables, bajo la premisa de que los espacios de representatividad nadie nos los va a dar, tenemos que buscarlos.
(Tomado de https://festivaldelima.com/)


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