Las noches de agosto

Abel Tablada/La Habana

Las noches de agosto con apagón son uno de los peores castigos que estamos sufriendo los cubanos además de la falta de agua, transporte y muchas otras cosas.

Es una tortura que tiene repercusiones en la salud física y mental de millones de cubanos y si continúa el cerco de combustible y otros muchos productos como las piezas para las centrales eléctricas, no hay cacerolazo, por muy alto que suene, que resuelva esta situación. Porque a pesar de los errores internos señalados muchas veces y por los cuales sus responsables no han pedido disculpas o renunciado, lo que ocurre ahora es pura maldad de un par de neofascistas y maldad de aquellos, que desde el aire acondicionado permanente, quieren ver cumplir un sueño a costa del sufrimiento de todo un pueblo (a veces de sus padres y familiares), sueño además que podría salir muy mal si es por medio de intervenciones militares y/o ahogamiento continuo.

Cuando yo podía poner el aire acondicionado muchos meses atrás, trataba que la temperatura estuviera entre 24 y 26°C. Es un buen rango para dormir en el Caribe con ropa interior ligera y una sábana.

En los meses de primavera y otoño, revisaba el termómetro y si la temperatura era 26 o superior entonces ponía el aire. Si estaba en 25 o menos, entonces con el ventilador resolvía, además del fresco que entra por la ventana.

Pero en estas noches, por el cambio climático con noches cada vez más calurosas (30°C o más en el interior) y con apagón todas las noches, se caiga o no del SEN, la melatonina necesaria para dormir no se genera, el sudor molesta y se hace casi imposible concebir el sueño. Ha habido noches que me he dormido después de las 2am, otras que me despierto a las 3 y no me vuelvo a dormir hasta las 5 aún si ponemos un ventilador con batería. Todo eso hace bajas las defensas y aumenta el riesgo de enfermedades además de levantarse uno con mal humor y sin fuerzas para enfrentar el día o trabajar.

Hacer colapsar un país con un plan gradual de limitación total de ingresos y posibilidad de comerciar o recibir ayuda de otros países para después decir que Cuba es un estado fallido es tan cruel y cínico que todo apoyo de cubanos a estas medidas que producen muerte, hambre y desesperación, por mucho que la mayoría quiera un cambio de sistema y quiera un país con mayores libertades, prosperidad y bienestar, es repudiable, tan repudiable como las medidas y formas de gobierno internas que han prolongado la postergación del sueño de Martí y de gran parte de su pueblo. La historia le pasará la cuenta a ambos extremos por ser corresponsables de tanto sufrimiento.

(Tomado del Facebook del autor)

Deja un comentario