¡ LLEGAMOS !

Manuel Juan Somoza/ La Habana

Lo hicimos con la lengua afuera, pero alcanzamos el octavo mes de un año cruel, sin que las reformas económicas que comienzan a implementarse en Cuba mejoren nuestras vidas y sin que se cumplan las promesas de Donald Trump y Marco Rubio de que solo ellos sacarán a la isla del estado de coma inducido en el que la han puesto.

Comienza agosto y la mayor isla del Caribe despierta con ELEVADÍSIMO DETERIORO: hora y media de luz eléctrica cada 24 horas, poco sueño y, además, un calor capaz de derretir rocas, y poca agua para asearse y cocinar. El desgaste físico y emocional de los últimos 209 días, a partir de una nueva suma de sanciones decididas en Washington, ni se aproxima a lo padecido desde las vacas flacas de los años 20 del siglo pasado.

Y, sin embargo, el gobierno se mantiene al mando -pese a constantes críticas por sus decisiones erráticas o tardías-, aplicando profundos cambios con vistas a reanimar una economía moribunda, mientras reorganiza la defensa de la Nación e insiste en un diálogo “entre iguales” con Estados Unidos, imposible al parecer.

Voló el tiempo sin que ni Trump ni Rubio pudieran instaurar la “democracia” en el país – es decir, apropiárselo-., después de arrinconar a cada cubano mediante un cerco petrolero inamovible, aplicando sanciones que impiden el ingreso a las arcas de hasta 10 centavos de dólar, con amenazas de invasión o bombardeos, y ofreciendo al gobierno nacional plazos de vida a fin de que acepten “la paz de los trumpistas”.

Son cientos de toneladas de alimentos, medicinas e insumos indispensables para la subsistencia las que navieras extranjeras abandonaron en julio en Jamaica por temor a las sanciones, y por similar razón hoteleras y otras empresas internacionales han suspendido décadas de negocios en la isla, afilando los dientes del Norte.

Y en el último mes de este tramo macabro, ¡AL FIN!, los mandantes en Cuba se pusieron de acuerdo e iniciaron reformas estructurales y económicas que ampliaron el alcance del empresariado privado, propuestas algunas hace más de 30 años, aunque el resultado inmediato dista de favorecer a una mayoría que se empobrece sin frenos.

Han sido legalizadas las farmacias privadas, comerciantes particulares podrán importar y comercializar gasolina y diésel (en dólares), y otros gestionar el negocio de cambiar monedas fuertes. Además, serán eliminados 92 mil puestos de trabajo del enorme aparato público, la mayoría vacantes en este momento, en el decir del gobierno.

Se busca avanzar por otros caminos “sin renunciar al socialismo”, aseguran los jefes, pero el primer efecto de las reformas solo ha ACENTUADO LA ESPECULACIÓN. Una bolsa de pan que ayer costaba 240 pesos, hoy puede DOBLAR SU VALOR a criterio de los mercaderes privados, sin que el gobierno aplique regulación alguna.

Comenzó el octavo mes del año y el propósito generalizado en Cuba sigue radicando en sobrevivir como se pueda y que el país mantenga su soberanía.

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