Comparando las 176 medidas con la Transformación de Cuba.
Si bien las transformaciones sociales se consideran esenciales y transversales en el paquete de 176 medidas del gobierno cubano, se evidencian dos fallas de diseño: no existe conexión entre las acciones de protección social y el marco más amplio de política social en el que deberían integrarse, y no se asigna relevancia alguna a los indicadores sociales en la toma de decisiones durante el proceso de implementación del paquete completo de medidas.
Cabe destacar lo que la socióloga cubana Mayra Espina ha señalado respecto a que es erróneo considerar el aspecto social únicamente como un efecto, ya que este forma parte de la causalidad de la crisis y, por lo tanto, no es un aspecto residual. Asimismo, la Dra. Espina recomienda diseñar políticas sociales que no se limiten ni se concentren en medidas de ayuda, sino que den relevancia a las medidas de inclusión económica y refuercen los mecanismos de participación ciudadana activa.
A diferencia del paquete de 176 medidas oficiales, esencialmente limitado a acciones de mitigación y protección social, las propuestas de Cuba Transformación —que por el momento se refieren a una fase inicial de estabilización y emergencia— incorporan los aspectos señalados por el Dr. Espina y presentan un diseño en el que la política social debe cumplir tres funciones simultáneas: proteger a las personas y a los hogares de los efectos más severos de la crisis y el ajuste; facilitar la adaptación y la reintegración de quienes se ven afectados por la reestructuración económica; y preservar y ampliar las capacidades humanas y sociales necesarias para el desarrollo inclusivo. Por lo tanto, la protección inmediata y la transformación económica inclusiva deben avanzar como componentes inseparables de una misma estrategia.
En lo que respecta a los indicadores sociales, las 176 medidas no los definen ni les asignan un papel específico en el seguimiento de los efectos del paquete, ni en su posible ajuste durante la implementación.
En cambio, Cuba Transformación propone la integración obligatoria de indicadores sociales, incluyendo un índice compuesto con una ponderación de cinco aspectos, lo que permitiría un seguimiento basado en evidencia mensurable, transparente y de acceso público que serviría de base para la toma de decisiones sobre posibles ajustes durante la implementación de la transformación.
Funcionaría como soporte para un sistema de «disparador automático» que vincula el posible deterioro significativo de los indicadores sociales obligatorios con la revisión inmediata de las medidas del proceso de transformación económica y, cuando proceda, el fortalecimiento o rediseño de las medidas,
Este diseño garantiza que el deterioro social no pase desapercibido y que las respuestas de protección y compensación se activen de manera oportuna y bien fundamentada.
Se trata de un mecanismo proactivo de alerta temprana y respuesta rápida ante el riesgo social que supone un programa de transformación económica.
La ausencia de indicadores sociales obligatorios para el seguimiento de la implementación, que permitan determinar umbrales de alerta temprana para detectar un deterioro social grave antes de que se convierta en una crisis grave, es precisamente una de las principales deficiencias en el diseño de las 176 medidas. Esto ya ocurrió durante el ordenamiento y no es el tipo de fallo de diseño que se resuelve con discursos sobre justicia social.
NOTA: Enlace al texto completo de la propuesta Cuba Transformación y su Resumen Ejecutivo https://cubatransformacion.com/
(Tomado de el substack de pedro)


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