AME8811. LA HABANA (CUBA), 05/06/2026.- Fotografía que muestra la fachada de un edificio de la cadena hotelera española Meliá este miércoles, en La Habana (Cuba). EE.UU. pone fin este viernes al periodo de gracia otorgado a empresas extranjeras con presencia en Cuba para que rompan lazos con la isla antes de enfrentar represalias de Washington, dentro de su constante presión sobre La Habana que la víspera llegó a su dirigente Miguel Díaz-Canel y a un hijo de Raúl Castro con más sanciones. EFE/ Ernesto Mastrascusa
Madrid (EFE).- Las tres grandes hoteleras españolas que operaban en Cuba -Meliá, Iberostar y Barceló- han decidido abandonar la isla ante las dificultades para trabajar en el país, más intensas después del bloqueo de Estados Unidos a la isla desde el principio de este año.
Tras la canadiense Blue Diamonds, Meliá es el segundo mayor operador hotelero extranjero en Cuba por número de establecimientos y el martes anunció el cierre este próximo viernes de los hoteles que todavía mantenía abiertos en la isla.
También Iberostar, con 18 hoteles en Cuba, de los que ya había dejado de operar 12 a principio de junio, ha cesado la actividad en los 6 restantes, confirman a EFE fuentes de la compañía.
Barceló, con dos establecimientos, tampoco opera ya en la isla por las dificultades de trabajar en un país con una acuciante escasez de suministros, que se ha agravado en los últimos meses por el bloqueo petrolero de Estados Unidos impuesto desde enero y las sanciones reforzadas desde mayo, que ahuyentan a las empresas extranjeras.
Meliá deja de operar el viernes
Meliá dejará de operar este viernes ante las «notables dificultades» operativas, legales y económico-financieras en el país tras el bloqueo estadounidense, que, según la cadena, imposibilitan «de hecho y de derecho» una «mínima estabilidad operativa».
Ya el pasado 7 de mayo, cuando presentó los resultados del primer trimestre del año, Meliá comunicó que había cerrado el 50 % de su capacidad operativa en Cuba como consecuencia del bloqueo comercial de Estados Unidos.
Según explicó entonces, tenía en cartera 34 hoteles (algunos de ellos ya cerrados por aquellas fechas, aunque no precisó la cifra exacta), con 14.053 habitaciones y tenía otros dos en proyecto, que en principio tenía previsto abrir este año.
La hotelera de la familia Escarrer reportó una ocupación en sus establecimientos en Cuba del 34,1 %, 6,5 puntos por debajo del primer trimestre del año pasado y muy por debajo de la media de su cartera (58,8 %, con un alza de 1,7 puntos).
El RevPAR (ingreso por habitación disponible, que da una idea de la rentabilidad de la operativa al tener en cuenta la ocupación) se situó en la isla en 34,4 euros, el 8,6 % menos que un año antes, frente a una media de 84 euros en el conjunto de sus hoteles.
En Cuba las compañías hoteleras no son propietarias de los establecimientos, que son de titularidad estatal a través de grupos como Gaesa (ligada al ejército cubano), Cubanacan o el propio Ministerio de Turismo, y únicamente los gestionan.
Este modelo supone que las cadenas aportan, además de la marca, sus sistemas de reservas, sus medios de comercialización y los procedimientos de la operativa, y cobra una tarifa por la gestión y un bonus en función de los resultados.
Normalmente el personal directivo pertenece a las compañías que gestionan los hoteles pero el resto de los trabajadores dependen de las operadoras públicas cubanas, con lo que la salida del país apenas tiene impacto en el empleo.
La canadiense Blue Diamonds, con más de 60 hoteles en el país, también ha dejado de operar en la isla.
Cuba recibió entre enero y mayo pasados cerca de 360.000 turistas internacionales, de acuerdo con cifras oficiales, un 58 % menos que en el mismo período del año anterior, que ya había sido el peor en más de dos décadas (excluyendo los años de la pandemia).
(Tomado de efe.cpm)


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