SOLO QUEDA LA ESPERANZA

Manuel Juan Somoza/LA Habana

Como nueve millones de cubanas y cubanos que siguen aferrados a la isla en que nacieron, me dispongo a remontar otra jornada de apagón sostenido y ausencia de agua potable, sin que la institucionalidad tenga soluciones duraderas y sin que las respuestas individuales, esas que cada quien se inventa, garanticen la tranquilidad.

No es este el acontecer de una familia o de un barrio, es la cotidianidad de un país que se desmorona y del que se escapan muchas de las llamadas “conquistas de la Revolución” en detrimento de los que menos tienen, como resultado de un férreo cerco impuesto por Estados Unidos desde enero, que agudizó la multicrisis en curso desde antes, sin que los mandantes fueran capaces de, al menos, administrarla bien.

Considero ejercicio estéril pedir respuestas hoy a los dirigentes que mal gastaron el tiempo ayer; estimo ilusorio suponer que las tardías y profundas reformas económicas propuestas por el gobierno mejorarán la vida con la urgencia que reclaman los cubanos desde hace décadas; debatir ahora, cuando la soberanía está en juego, cuál sería el modelo socialista que se ajustaría a Cuba, me parece como si se mirara hacia otra parte mientras matan a Lola; y aguardar un diálogo justo, entre iguales, con Donald Trump y Marco Rubio, es desear que la mata de mangos para uvas , sea quien sea el o los interlocutores de este lado.

El Imperio está a la ofensiva en América sin que los hechos -no los deseos- indiquen que haya fuerza capaz de detenerlo en las condiciones actuales, que no son las de ayer, ni las imperantes en la década de los años 60 del siglo pasado, cuando Cuba se quedó prácticamente sola en la región, pero contaba con un liderazgo capaz de mover montañas y existía la Unión Soviética y el campo socialista en el este de Europa.

No concibo en este sábado 18 de julio – imposible saber cómo evolucionarán los acontecimientos después- el anunciado desembarco de la 101 División Aerotransportada de EU, sería innecesario y demasiado costoso económicamente para el Norte, empero, sigo sin descartar un bombardeo selectivo para satisfacer a los ultras en Maimi.

Estimo que cualquier desenlace hoy del extenso conflicto estadounidense-cubano pinta mal para la mayoría de quienes vivimos en la isla, salvo quizá, y repito, quizá para aquellos que han acumulado capital.

¿Me levanté con el pesimismo en la silla turca este sábado, es la mía una visión derrotista, ingenua, superficial? Ojalá solo sea una visión derrotista pasajera y lo espero desde la sinceridad más absoluta.

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