Un hombre busca entre la basura en las calles de Cuba, reflejando la lucha diaria por la subsistencia.
Entre supersticiones, recuerdos y vivencias personales,
Aurelio Pedroso/La Habana
Y quizás por tal sentencia, me tomo con mucho recelo comer o compartir con tal crustáceo.
Hace unos cuantos años, en vísperas de un primero de mayo, un grupo de colegas estábamos reunidos en mi apartamento de entonces, tomándonos unas copas y charlando sobre el estado de las cosas y las cosas del Estado.
Debajo, en la esquina de la calle Infanta y Humboldt, desde horas de la noche, un grupo entusiasta de morenos, blancos y mulatos de un sindicato o municipio que no recuerdo, no cesaba de golpear las tumbadoras y otros artilugios musicales para entonar una y otra vez esa melodía muy popular que mencionaba el dictamen de los babalaos.
Nunca la olvidé porque fue durante toda la noche y madrugada la cantaleta acompañada de rones hasta que comenzó el amanecer y ellos, frescos como lechugas, encabezaron la manifestación seguido por cientos de personas con la melodía que iba apagándose en la medida que avanzaban por la avenida 23 en busca de la Plaza de la Revolución.
Cosas de la vida que ocurren con difíciles explicaciones. Unos la atribuyen a las casualidades y otros a las causalidades. Justo en el momento de mayores comentarios encontrados en las redes sociales por el papel del coronel Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl y jefe de su escolta, apodado por el propio abuelo como “el cangrejo”, otro cangrejo me daba una gran alegría de vida.
Resulta que salí ileso del chequeo que se me hace por un cáncer de vejiga. Ese otro cangrejo ya no debía preocuparme tanto como el primero con esas declaraciones tan criticadas y controvertidas a USA Today y su papel protagónico en el contencioso Cuba-EEUU.
Juro y perjuro que si en Cuba estuviese autorizado el juego de la bolita o charada apostaría en grande tres días seguidos al número 55 que representa al cangrejo, al murciélago, al isleño con trancazos y a la bala.
¿A quién se le habrá ocurrido asegurar que el cangrejo camina hacia atrás? Dichos que pierden su autoría con el tiempo. Como ese de principios de la revolución cubana que rezaba “atrás ni para coger impulso”,
(Tomado de El Boletín)


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