Apagones en Cuba
Los apagones convierten las noches en improvisadas tertulias donde un grupo de jóvenes debate sobre política, economía, fútbol o geopolítica mientras espera que vuelva la electricidad.
Aurelio Pedroso/La Habana
Sobrada razón tenía aquel gringo que hace más de un siglo nos describió de cabeza a pies con precisión milimétrica. Entre otros “atributos”, apuntaba que sabíamos y discutíamos de todo y que éramos nosotros los que teníamos siempre la razón, que el otro estaba rotundamente equivocado.
Y una vez más lo pude comprobar durante una de estas noches y madrugadas donde a duras penas tenemos, cuando más, par de horas de electricidad.
Muy cerca de casa, a menos de diez metros, tengo la cocina de un restaurante privado que presta servicios el día completo con ofertas básicamente de pizzas. A los apagones se han enfrentado de varias formas. Por último, obtienen electricidad mediante un generador que funciona con gas del servicio público.
Al parecer, es poca o nula la oferta a esas horas. Sus jóvenes trabajadores, que a duras penas pasan de los treinta años de edad, no encuentran mejor pasatiempo que pasarle revista al acontecer nacional e internacional. Y bien enterados que están.
Como sucede en cualquier grupo, ahí hay un líder que lleva la voz cantante que defiende a ultranza sus puntos de vista. Lo hace en voz baja, con pocas malas palabras conocedor que los vecinos en ese momento intentan conciliar el sueño.
Entonces, heme aquí despierto, en la terraza, fumando como siete murciélagos en reunión familiar, sin poder dormir por el calor y luchando con golpes rudimentarios de kárate contra los mosquitos y aplastando nuevas inquilinas en la comunidad, las cucarachas nacidas en los tantos basureros de las cercanías.
Pues ahí están en animada tertulia comentando lo del penoso terremoto en Venezuela, el alza de los precios, las alcaldías en Latinoamérica, el fútbol y su copa, los misterios del cosmos, el cerco petrolero, los comunistas en China y Vietnam, los avatares en el amor, las protestas a golpe de calderos y hasta la existencia de extraterrestres. Una enciclopedia parlante.
¿Serán académicos esos muchachos, graduados en ciencias sociales, historia, economía o finanzas que no han encontrado mejor forma de sobrevivir que haciendo pizzas a domicilio porque no han optado en largarse del país?
(Tomado de El Boletín)


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