DOS AMIGOS, AUN CON LUCIDEZ

Manuel Juan Somoza /LA Habana

(FOTO. Imagen de una esquina emblemática de La Habana, captada durante la crisis de los 90 por el catalán José Bendicho)

Dos amigos, a los que identificaré por sus siglas, han tenido la fuerza y la lucidez que me han faltado por estos días, a fin de seguir reseñándole al resto del planeta el drama impuesto a Cuba, para que de alguna manera trascienda cómo se transforma la vida cuando la lucha por la sobrevivencia sobrepasa ideologías y consignas.

“Yo soy de un barrio (…) donde llevamos meses sin una noche con luz (…) Ya nadie comenta, ya nadie grita después de 24 horas sin corriente, que implica además sin agua y viendo como lo alimentos cogen ese olorcito que ya dudas si comerlo o no. Este estado de letargo me asusta. Es como el enfermo que prefiere no tocar el tema porque sabe que su mal no tiene remedio”, comentó MB en síntesis perfecta.

En tanto, MM resumió así sus desplazamientos por un trozo de La Habana: “…Los decisores a los más altos niveles, los funcionarios medios, la gente rica y los menos ricos -también los hay- que todavía quieren a Cuba y a los cubanos deberían bajarse del carro, al menos una hora al día y caminar (…) Enfrentarán los rostros de la miseria que avergüenzan, que te hacen bajar la mirada”

El cinismo ha alcanzado la categoría de política hacia Cuba, a sugerencia de Marco Rubio y aprobación de Donald Trump.

Desde enero prohibieron la importación de combustible (solo autorizaron la entrada de un tanquero ruso), y durante más de cinco meses han llevado al borde del colapso al sistema electro-energético nacional, además de acentuar las sanciones contra cualquier banco o empresa extranjera que haga negocios con el país y, en paralelismo hipócrita, aprobaron una “ayuda humanitaria”, a repartir por la Iglesia católica. Y todo ello, afirman, “para salvar a Cuba del comunismo”.

Es un crimen a la vista de la aldea, sin que las reacciones en contra lleguen a algo más que a las declaraciones políticas. Es la modalidad caribeña del exterminio de palestinos en Gaza, y todo ello arropado por una narrativa internacional que aprovecha a su favor los errores del gobierno nacional, cometidos desde mucho antes de que Trump iniciara su segundo mandato.

Algunas de las reformas propuestas ahora a fin de “salvara la Revolución” según nos dicen quienes dirigen, fueron planteadas “hace más de 20 años”, comentó el doctor en Ciencias Económicas Juan Triana, alguien que ha consagrado su vida a la economía nacional, sin abandonar la isla y, supongo, recibiendo muchos palos.

Dudo que algún día lleguemos a conocer los nombres de quienes determinaron no hacer a tiempo los cambios que demandaron durante largos años, economistas, académicos, barberos y campesinos cubanos.

Ahora es que “se alcanzó la madurez”, ha dicho el presidente Díaz-Canel al anunciar las reformas aprobadas en las circunstancias actuales. OJALÁ ESA MADUREZ NO HAYA LLEGADO DEMASIADO TARDE.

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