Sus majestades del espacio aéreo cubano incrementan la membresía

Cucaracha

Las cucarachas voladoras vuelven a Cuba entre apagones y basureros.

Aurelio Pedroso /La Habana

Cuando todo parecía apuntar que moscas y mosquitos dominaban el aire mañana, tarde y noche, acaban de aparecer nuevos protagonistas: las cucarachas voladoras.

Sus bases de orígenes, logística y procreación están ya por doquier. En concreto, en cada esquina donde exista un majestuoso e insaciable basurero.

Y estoy a la búsqueda de un experto biólogo, entre tantas preocupaciones que uno tiene, para que me explique las razones por las cuales unas tienen alas y otras no. Si es que acaso las aladas son más inteligentes que las que andan a pie.

Pura curiosidad. Hace años leí en una publicación de la UNESCO que estos animalitos eran los únicos que podían resistir un embate nuclear.

No se equivoca el apreciado lector si piensa que quien suscribe no anda muy bien de la cabeza, con desvaríos de ocasión que en las 168 horas de una semana, ha tenido electricidad sólo diez con veinte minutos.

Dicen los que han estudiado los vericuetos y secretos de la mente, que si alguien acepta o reconoce cualquier desvarío ello significa un paso hacia delante en la mejoría. De modo y manera que no me detendré en esta investigación “cucarachística”.

Avances hay y los comparto. Para beneplácito de los amantes de la naturaleza en su flora y fauna, el techo de vuelo de estos tres repulsivos individuos no es muy alto que digamos. Lo suficiente como para joderte a cualquier hora y sacarte de paso.

Pero también que contamos con una especie autóctona, la Panchlora  nivea, que a diferencia de la americana o la australiana, es capaz de volar largas distancias.

Por encima de su área de operaciones y capacidad en ganar en altitud, tenemos en nuestras zonas arboladas y cuidados jardines a las mariposas multicolores, aves cantoras, cotorras y hasta familias de las más pequeñas del mundo, los colibríes.

Finalmente, ignoro si algún cubano ha tenido tiempo en reparar en la reaparición de las cucarachas voladoras porque en mi opinión habían abandonado el país hace un buen rato y por sus propios medios. Ventajas que tienen algunos.

De momento no queda de otra que propinarles un letal pisotón, hacerse de un buen matamoscas chino porque el gringo sólo las desmaya y que un amigo desde el exterior haga el favor de obsequiarte un eficaz repelente para entonces continuar a la espera de mejores momentos incluso en la selección de los temas a escribir.

Los hay que piensan en las musarañas. De mi parte, en las cucarachas voladoras…

(Tomado de El Boletín)

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