SE EMPINA EL ÚLTIMO MIÉRCOLES DE JUNIO

Manuel Juan Somoza/La Habana

Avanza otra jornada de cerco impuesto desde el Norte y en Cuba el gobierno se reúne para una primera evaluación del plan de contingencia desplegado, en tanto, las cubanas y los cubanos se aferran a la vida, cuando siguen indetenibles los tiempos de sobrevivencia.

No hay más alternativa que sacar fuerzas de donde parecería imposible. El presidente Donald Trump y, muy en especial, su secretario de Estado, Marco Rubio, quieren rendición.

Trump consagrado en terminar esa guerra contra Irán que se le fue de las manos y el secretario dejando bien claro que SU ÚNICO INTERÉS RADICA EN SUS BASES FINANCIERAS Y POLÍTICAS de allá, a fin de lograr el sueño de ser presidente de la Unión.

En consecuencia, aquí, cada quien busca la manera de llegar al día siguiente, sabedor de que será tan difícil como el anterior o como la semana pasada.

Y ahí están, desde la anciana que se impone a una artritis hiriente para vender cigarrillos al menudeo en plena acera a fin de ampliar su jubilación de soga al cuello (no importa que fuera académica) , hasta aquel que, convencido de que habrá invasión, acude a las prácticas de tiro para defender sus convicciones.

Viven los cubanos tiempos tan enloquecidos, tan duros, que no hay crónica capaz de reflejarlo. Caen y se levantan estas mujeres y estos hombres. Parecería que la única manera que dejen de ser como son sería borrando del mapa a la isla a la que se aferran.

Economistas que durante décadas propusieron -sin ser oídos- reformas profundas al estilo chino o vietnamita oscilan ahora entre la satisfacción y la duda de que todavía haya tiempo para hacer reflotar una economía moribunda, tras los cambios anunciados por el gobierno hace menos de una semana.

Cambios a lo interno y presiones desde el Norte que hacen suponer una Cuba diferente a lo que fue, al menos durante los 20 años que siguieron al triunfo de la Revolución, y la gente, con razón, se inquieta.

Así transcurre este miércoles tan parecido al martes y al mismo tiempo diferente. El apagón fue un par de horas más corto que el anterior, aunque nadie sepa lo que ocurrirá en las horas que quedan por llegar.

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