Perestroika a la cubana: “Una risita, mulata

Un mural adorna la fachada de un nuevo negocio privado en La Habana.

Aurelio Pedroso/La Habana

Las 176 medidas impulsan un giro económico sin precedentes en la isla para evitar el colapso del modelo socialista.

Y pasó lo que tenía que pasar. Un buen día, sin previo aviso ni señal alguna, amanecimos con 176 medidas no soñadas ni mencionadas en un socialismo duro, puro, pero muy frágil, en terapia intensiva por causas internas y externas harto conocidas.

Así somos los cubanos. Aunque historiadores serios como mi amigo Raúl Rodríguez La O, nieguen que haya sido el generalísimo Máximo Gómez (1836-1905) quien lo haya dicho, el populacho sigue insistiendo en que acuñó lo de “el cubano si no llega, se pasa”.

Y los hay que piensan que se han pasado estos nuevos artífices del cambio. Nada de hacerlo con pausas, en su momento como debió ser. Todo lo contrario, que ya comenzamos y muchas de ellas con fecha de cumplimiento.

La preocupación popular es obvia: ¿Con los mismos funcionarios y dirigentes? Una fuente confiable me ha confirmado que habrá cambios. Amén.

Doña Melchora ni más ni menos. Por una razón que no voy a mencionar, grita o llora en cualesquiera de las variantes.

Lo cierto es que el negocio privado se ha sentido estimulado con menos rigidez y requisitos. Algunos, con capital para ello, ya emprenden nuevos empeños a pesar de que el de la acera de enfrente tiene el mismo negocio. Vendrá algo tan ausente en decenios: la competencia, los mejores precios y el buen servicio, reglas no socialistas, de mercado.

Si revisamos el término ruso encontraremos una gran similitud entre otras más. Algunas de sumo peligro como la corrupción a gran escala y que llevaron al traste el proyecto socialista en la antigua URSS. Perestroika significa reconstrucción. Es decir, hay que volver a construir, hacerlo todo de nuevo. Es la pura verdad, aunque no quieran decirlo por lo claro.

Muy significativo y por caprichos de la vida en su maridaje con la historia que muriéndose el penúltimo Comandante de la Revolución (Ramiro Valdés Menéndez, (1932-2026)  el propósito de “continuidad” revolucionaria sea con medidas de corte capitalista porque de otra forma no hubiésemos llegado a nada salvo al fondo del precipicio. Una nueva etapa no soñada por los padres de la revolución, aunque prevista por Fidel Castro.

El nuevo propósito de las autoridades cubanas en la economía es lo más parecido a la última carta de la baraja, al todo por el todo…

(Tomado de El Boletín)

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