¿Las reformas propuestas por el presidente cubano obedecen a presiones estadounidenses?

Automóviles en La Habana

Las reformas impulsadas por Díaz-Canel buscan corregir problemas estructurales de la economía cubana acumulados durante décadas.

Aurelio Pedroso/La Habana

Francamente, no lo creo a pesar de que no son pocos fuera y dentro de la isla que pudieran sostenerlo de tal manera, que se han visto obligados a cambiar por imperativos de la Casa Blanca.

Toma gran verdad eso tan socorrido que, a grandes crisis, grandes soluciones. Y es lo que se está intentando ahora mismo en Cuba: aplicar reformas con una antigüedad de décadas.

A mi juicio, que no me las doy ni me las daré de analista, el presidente Miguel Díaz-Canel ha acabado de comprender que crisis aparte por diferentes motivos foráneos y errores locales también, el modelo económico cubano (si es que existió alguna vez) estaba pidiendo a gritos una renovación de pies a cabeza, que tal y como estaba no resultaba funcional. La agricultura, por mencionar sólo un botón de muestra.

Nada relevante. Ya el propio Fidel Castro lo reconoció en su tiempo y lo dejó en su testamento político: cambiar todo lo que debe ser cambiado.

Resultó sorprendente para la opinión pública nacional que el anuncio de las necesarias reformas fuera precisamente ante su equipo de prensa, de manera un tanto inesperada ni en consecuencia de una reunión o decisión partidista o gubernamental con toda la plana mayor incluida y mucho menos emanada del parlamento o Asamblea Nacional.

A primera vista, de su propia cosecha no sin antes haber consultado con personas propensas a las reformas e incluso con especialistas y economistas no oficiales. A fuer de ser sincero, con el propio general Raúl Castro quien este miércoles comunicó su total acuerdo con las mismas,

Cuba no actuará nunca bajo presiones exteriores. Mucho menos provenientes de Washington. La tozudez por mantener un propósito llevó a la dirección de la revolución durante largo tiempo a ignorar los avances encabezados por el partido comunista en China y Vietnam.

Si estas de ahora, que abarcan un gran panorama en diversos órdenes prioritarios para la supervivencia de todo un país encuentran resistencia no será de carácter popular, sino de la poderosa y oculta burocracia tan extendida a todos los niveles…

(Tomado de El Boletín)

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