ESTÁ PUJANDO LA TERCERA REPÚBLICA?

Manuel Juan Somoza/La Habana

Hoy escribo sin tener claro lo que haré para sobrepasar otra jornada que comenzó en tinieblas y será todavía más oscura, según lo oficialmente anunciado. La generación de electricidad vuelve a manosear el piso por el cerco petrolero en curso desde enero.

En ciento y tantos días, Washington solo ha autorizado la entrada DE UNO de los 32 barcos con el combustible necesario cada mes a fin de mantener la vitalidad de la generación nacional. Suman unos mil 300 los Megawatts inutilizados por esa causa.

Y en el agobio, no es excepción esta parte de La Habana en la que mal vivo, aunque en estos tiempos hacer generalizaciones –“la mayoría piensa” tal o más cual cosa-, es riesgoso. De la descomposición social parecen surgir los atisbos de un nuevo país.

Va dibujándose una Cuba diferente, no solo de la que soñó mi generación, sino DE LA QUE FUE durante las primeras décadas del triunfo de la Revolución en 1959; de las ruinas viene empinándose otra estructura social, aun sin apellido. ¿Socialista?

Hace 14 años, me tomé la atribución de hablar de dos repúblicas en mi novela testimonial, “Crónica desde las entrañas”, en la que abordo los sueños, logros y desventuras de varias familias cubanas en los 50 años que siguieron al 59.

Lo hice a fin de aligerar una trama dura. La PRIMERA REPÚBLICA, escribí, fue aquella surgida con autorización de Washington después de la intervención militar estadounidense, cuando el 75% de la economía quedó en manos norteñas. La SEGUNDA arrancó con la victoria de enero, dando paso a un predominio estatal sin precedentes, en el supuesto de que así se lograría una justa distribución de la riqueza.

Y la TERCERA estaría CUAJANDO desde la desesperanza, los apagones, la falta de agua corriente y gas, el costo disparado de la vida; desde esa especie de “sálvese el que pueda” que golpea cada hora a muchos, mientras suman los que no se enteran; aquellos que con dinero en mano compran lo que parecería imposible.

Esa efervescencia incluye a los que supieron manejar pequeños capitales (algunos adelantados desde Miami) aprovechando LA INEVITABLE apertura al sector privado y, también ex funcionarios, o hijos, nietos y allegados a apellidos que sobresalieron en el último medio siglo. “Es parecido a lo que ocurrió tras la caída de la Unión Soviética”, me comentó ayer una entrañable amiga, sin que llegáramos a acuerdo.

Está por ver si esto que hoy observo es ALGO PUNTUAL O INAMOVIBLE TENDENCIA. Está por confirmar si los cambios anunciados por Díaz-Canel -de nuevo a destiempo- rescatarán el concepto de “revolución por los humildes y para los humildes”. Está por ser descifrado el regodeo amenazante de Estados Unidos.

Por eso, de momento, prefiero esperar a ver más claro.

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