“Y entonces un buey voló”

Pedro Monreal

“Y entonces un buey voló”. Es problemática la noción oficial de que el “Programa Económico y Social 2026” y las propuestas sobre una veintena de temas “en materia de transformación” pudieran generar la modificación sustancial que necesita el actual modelo económico de Cuba.

Ante el descalabro del modelo de planificación centralizada, principalmente por sus propias insuficiencias internas, hay dos alternativas respetables: asumir el precio político del fracaso, o rectificar autocríticamente y transformar drásticamente el modelo.

Como en otras ocasiones, se ha inflado el discurso oficial para tratar de vender como tercera alternativa un supuesto “perfeccionamiento” sazonado con “apertura” que quizás todavía puede encandilar a algunos, pero que es un ardid caduco.

Que al gobierno no se le ocurra otra cosa que lo de “quitar trabas” y la “contradicción centralización- descentralización”, o lo del municipio y la empresa estatal como piezas claves del “engranaje-país”, dice mucho de la fatiga intelectual del equipo económico del gobierno.

Escuchar el reciclaje de viejos dogmas económicos combinado con nuevas nociones improvisadas ayuda a entender la propuesta de un ministerio de información y de comunicación social, entre otras cosas, para sostener un discurso económico divorciado de la realidad.

Las cuentas no cuadran y el gobierno quiere hacer ver que no es un problema de matemáticas, sino de voluntad, pero el modelo colapsado en 2026 bajo sanciones extremas era un “sumidero económico”: necesitaba más recursos subsidiados de los que generaba en valor económico real.

(Tomado de la cuenta X del autor)

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