EL SECRETARIO BUSCA OTRA DELCY Y UNA MACORINA CUBANA

Manuel Juan Somoza /La Habana

Gracias al oficio que practico y me niego a engavetar, me he visto envuelto en realidades bellas o difíciles y me he cruzado para bien o para mal con gentes de todas las categorías y maneras de pensar, y esas verdades me llevan a otro plano de la compleja realidad nacional.

En Cuba, conocí a los líderes de la oposición interna o de la disidencia pacífica o de la contrarrevolución moderna o como usted prefiera denominarlos, reportando para la Agencia Francesa de Prensa y para el Grupo Multimedios MILENIO, de México.

Conocí a Oswaldo Payá y a su hija Rosa María -ahora funcionaria estadounidense- al Coco Fariñas, Elizardo Sánchez, Laura Pollán, Eloy Gutierréz Menoyo y a algunos más.

Cubrí congresos y juicios; huelgas de hambre que siempre terminaron bajo cuidado médico en el mejor hospital público de Santa Clara; constantes conferencias de prensa; en los funerales de Payá escuché a Rosa María-; reporté las marchas por la Habana Vieja, Centro Habana, el Cerro, Playa y Miramar de las Damas de Blanco; el intento de Menoyo de crear un partido social demócrata, tras regresar a La Habana luego de cofundar en Miami el grupo paramilitar Alpha 66; y hasta asistí, invitado como corresponsal de prensa extranjera, a las reuniones sistemáticas de orientación en la Sección de Intereses de EU, antes de que deviniera Embajada.

He evocado lo anterior, a partir de un reciente pronunciamiento del secretario Marco Rubio, quien reconoció ante congresistas no haber encontrado todavía a la Delcy Rodríguez cubana, y se reservó precisar si ya sabía del equivalente isleño de la opositora venezolana María Corina Machado -la Macorina- para garantizar eso que llaman “la transición hacia una Cuba democrática” de las manos de los marines.

Coincido con el secretario en que ES DIFÍCIL, por la estructura del poder en Cuba, entre otras razones, descubrir aquí una reproducción creíble de quien, con el visto bueno de Trump, se proclamó “Presidenta Encargada” de Venezuela después de los ataques estadounidenses del 3 de enero pasado.

Y si mis vivencias sirven de algo, aseguro que RESULTARÁ IMPROBABLE encontrar en el país a un dirigente opositor capaz de movilizar, al menos, a sus vecinos del barrio.

Reconozco la originalidad de Payá al utilizar una grieta en la Constitución (se dice que el descubrimiento lo hizo el servicio de inteligencia de España) y proponer un referendo sobre el socialismo en Cuba; la entrega de Pollán a las Damas; y respeto la decisión de Menoyo de regresar a hacer política. Pero, incluso, ni ellos lograron el alcance de convocatoria de la Macorina, dentro y fuera de Venezuela.

De los líderes y nuevos partidos políticos creados a la carrera en Miami, también para “garantizar la transición”, solo sé los que informan los medios. No obstante, me huele a burla, mientras corre el segundo martes de junio en este país acorralado desde hace casi cinco meses, a la espera de una invasión que sigue pendiente

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