LOS QUE MANDAN Y EL AGOBIO EN ALZA

Manuel Juan Somoza/La Habana

De arrancada admito que al igual que muchos escribo bajo presión, mientras observo y registro como Cuba se desmorona por los efectos de una guerra no anunciada, sino en curso desde enero.

Se trata de un ataque bien diseñado y sostenido desde el Norte, y el GOLPE PRINCIPAL es la psiquis, el ánimo, las esperanzas de los ocho o nueve millones de cubanas y cubanos aferrados al país en que nacimos (fuimos 11 millones y tanto hace menos de una década), y el DESENCADENANTE, es sabido, la crisis energética sin solución a mano.

Entonces, URGE que los que mandan estén donde ocurren los agobios mayores: en las barriadas de aquí o del interior que llevan 70 horas – o más- sin luz, sin agua y sin gas; que den a conocer el plan de contingencia previsto -no son tiempos de programas macroeconómicos, son horas de sobrevivencia-; que estén a diario en los medios, no para condecorar ni visitar escuelas u hospitales, sino para explicar, aclarar, informar, desmentir e intentar levantar ánimo a partir del ejemplo personal.

En el sector cultural hay planes que se anuncian y se cumplen: festivales de música que sin luz hacen olvidar las penas, reactivación de la feria internacional del libro para quienes opten fugarse de la realidad leyendo, recepción de las obras que concursarán en el festival del nuevo cine latinoamericano.

Pero los problemas fundamentales crecen en los transformadores que revientan, en la termoeléctrica Guiteras -la principal del país- que no da más aunque quisiéramos que diera, en los precios disparados de cualquier cosa vital para sobrevivir, en la especulación que enriquece a unos cuantos frente a la inercia de los gobiernos nacional y local, en los bancos saturados de clientes por las calles aledañas llenas de basura.

Se conoce dónde están los problemas fundamentales y ahí es donde deberían estar el presidente, el primer ministro (nunca juntos, como suelen hacer) y cada titular del gabinete: ¡EN LAS CALLES!. Ahí es donde deberían estar los dirigentes partidistas y gubernamentales de los municipios, funcionarios por lo general desconocidos por la mayoría de la gente.

Imposible olvidar a Fidel en la crisis de los 90, razonando desde la televisión casi a diario, hablándole a pie de obra al contingente Blas Roca y levantando el ánimo solo con su presencia. Imposible olvidar las medidas de contingencia adoptadas entonces en la economía, sin llegar a la OPCIÓN CERO, que comenzaron a repercutir en corto tiempo en el bolsillo y en la mesa, aunque lamentablemente después fueran detenidas.

Sé que estos son otros tiempos y otros lo que mandan, pero absolutamente NINGUNA GUERRA SERÁ GANADA si los jefes no están al frente de los que pelean cada hora.

Desde mi ignorancia siento que FALTA EJEMPLO Y SOBRAN LOS CONFLICTOS cuando vuelvo a comentar este viernes 5 de junio desde La Habana, deseando estar equivocado, una vez más.

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