LA REPÚBLICA DE APAGONIA

La foto es de Telemundo 51, con sede en Miami, como recreación satisfecha de las más recientes sanciones de Trump para “salvarnos”)

Manuel Jun Somoza/La Habana

Resido en Cuba, quizá, en el único país de América que sobrevive sin luz eléctrica gracias a que el presidente Danald Trump y su secretario, Marco Rubio, quieren liberarnos del “régimen totalitario” y para ello han prohibido el ingreso de combustible desde diciembre- ya son casi siete meses- y cortado las fuentes principales de ingresos en moneda dura del país.

Vivimos “¡de a cojones!” o “¡de milagro!”, se escucha decir en las calles, donde aumentan el cansancio y la desesperación, mientras Washington aplica esa práctica, cínica en su formulación, (“la ineficiencia de la dictadura”, es la causa del desastre), y criminal en su esencia: no les importa que haya madres que paran en sus casas, como si anduviéramos por siglos pasados, porque los hospitales, todos públicos, bordean el colapso por la falta de corriente o carencia de medicamentos.

Claro que el gobierno nacional ha cometido mil errores en su gestión. ¿Hay alguno en esta aldea que funcione para bien de la mayoría? y ¿por qué tienen que “solucionar” los problemas de mi país Trump y Marco Rubio?

Lo que ocurre hoy en Cuba es dantesco, aunque la propaganda de alcance internacional lo silencie o insista en lo contrario, sin que usted, que vive lejos, tenga ni siquiera una idea aproximada de lo que es contar con una hora de luz en 72 de tinieblas impuestas desde el Norte, siempre, claro está, para “salvarnos”.

Y todo ocurre, además, sin que los restantes gobiernos del mundo -unos poderosos y otros no tanto- sobrepasen el sonrojo de las condenas retóricas y, algunos, del envío de ayuda humanitaria. Es la versión americana del exterminio sionista en Gaza.

Transcurre el cuarto día de junio y reporto, ahora con servicio eléctrico, desde el oeste de La Habana, y como cada mañana que logro despertar lo hago invocando para mal a Trump y al otro personaje, sabedor de que, de momento, es lo poco que tengo a mano

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