Cuba al borde un de un colapso emocional y práctico

Bandera de Cuba

Cuba afronta una guerra psicológica y de desgaste económico que alimenta la incertidumbre, erosiona la resistencia social y agrava la sensación de asfixia en la isla

Aurelio Pedroso/La Habana

Muchos en la isla a la espera de una decisión de carácter militar por parte del gobierno estadounidense, posibilidad no muy alejada, y no se han enterado aún que la variante de guerra seleccionada ha sido la psicológica acompañada del estrangulamiento económico.

Cero petróleo de los amigos o aliados estratégicos, como también ellos se autoproclaman. Habrá que pedirle o rogarle al emperador Trump que permita, ya con carácter humanitario, el arribo de un buque a puerto, que si mañana tenemos electricidad en casa o en un hospital será gracias al “bondadoso” presidente de EEUU.

La Casa Blanca, molesta pensarlo, tiene ahora mismo la sartén por el mango. No hay ya día u hora en que no conozcamos de nuevas presiones económicas y anuncios de estampidas de hoteleras extranjeras, aerolíneas internacionales y tarjetas de crédito reconocidas en todo el mundo que juraron y perjuraron apostar por la isla y acompañarnos en el Vía Crucis. La voz se ha corrido: al fondo, a la izquierda, todos por la salida de emergencia. Empresarios primero; embarazadas, después.

Mientras tanto, las autoridades cubanas continúan haciendo gala del secretismo sin el menor indicio de cómo saldremos de este atolladero. De las negociaciones, que más bien se trata de conversaciones, punto en boca porque todo apunta a que no habrá avances.

Y la pregunta en una sola e incontestable hasta para las caracolas de santería, los videntes-futurólogos o para los representantes del santo Dios en la tierra que desde los púlpitos convocan al rezo mañana, tarde y noche en los apagones, hasta cuándo podrá ser esto.

La capital se va apagando y no es una metáfora. En la zona donde resido ha llegado, como botón de muestra, un indicador de trascendencia nunca antes vivido: la cierta tranquilidad o consuelo de muchos por recibir 1,5 kilogramos de arroz de donación.

Una guerra ni más ni menos que habrá que ganar a las buenas o a las malas…

(Tomado de El Boletìn)

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