Manuel Juan Somoza/La Habana
“Pues sí, pues sí”, como solía decir el inolvidable José Bendicho, Cuba inicia el sexto mes de 2026 sin que ocurriera el colapso interno concebido por el presidente Donald Trump, aunque nadie sepa, ni en el Norte ni en la Isla, hasta cuándo durará el aguante.
Medios estadounidenses afirman que hace 15 días Trump preguntó a sus asesores por qué el régimen seguía en pie, tras el cerco petrolero impuesto desde enero y luego de que en mayo se estrangulara más a las contadas inversiones extranjeras.
La presunta inquietud de Trump por el tiempo transcurrido sin la esperada rendición pudiera ser parte de ese show propagandístico que acompaña la guerra en curso contra Cuba.
No obstante, en medio de esa bruma, han sido varias las novedades registradas en los último 31 días, teniendo como centros dos de ellas a las instituciones garantes del poder, la defensa del país y la estabilidad interna: las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y el Departamento de Seguridad del Estado (DSE):
–Sorpresiva reunión en La Habana del director de la CIA, agencia encargada de neutralizar a la Revolución incluso desde antes de su triunfo en enero de 1959, con su contraparte cubana, responsable de frustrar las intenciones del Norte durante los últimos 62 años.
–Intercambio de altos mandos del Comando Sur, encargado de atacar cuando Trump lo ordene, con jefes de las FAR en el perímetro de la base militar que Estados Unidos mantiene en el territorio cubano de Guantánamo.
¿Tanteo entre adversarios principales?, ¿advertencia cara a cara de la superioridad militar norteña?, ¿exploración de algún acuerdo que garantice el mantenimiento de la estabilidad interna como base a una salida negociada favorable a los intereses geopolíticos de Washington (más que a la venganza a que aspiran los ultras de Miami), sin que La Habana entregue el poder?
Son estremecedoras las incógnitas. Sin embargo, cada hora que pasa sin que ocurra el colapso esperado en Washington parecería alejar la eventualidad de un ataque armado, aunque aún estén latentes otros factores a tener en cuenta:
Afirmación de la viceministra de Exteriores Josefina Vidal de que “no ha habido mucho progreso en los diálogos” bilaterales y Cuba “duda de la responsabilidad y seriedad de EU”; apertura de un proceso judicial en Miami (irrealizable en la práctica) contra Raúl Castro; y interrupción de algunos de sus negocios en la isla de viejos socios extranjeros (Sherritt, en el níquel, e Iberostar, en el turismo, sectores que, curiosamente, le interesan a Trump).
El forcejeo continúa, en tanto, se agudiza el agobio de cubanas y cubanos -hay barriadas con apenas dos horas de luz eléctrica al día-, se extienden la pobreza y la desesperanza, comienza el sexto mes del año, y yo dejaré constancia de lo que ocurre, lo que supongo y lo que venga.
(Foto Autor: Teletrabajo en los tiempos que corren)


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