Pedro Monreal
La evidencia -en ocasiones circunstancial- parece indicar que la modificación del patrón de inserción internacional de Cuba, y no solo el reforzamiento del bloqueo/ embargo, estaría siendo aprovechada por EE.UU como la “línea de menor resistencia” en su política hacia Cuba.

La gradual fatiga de la “locomotora” de la economía cubana ha experimentado dos procesos inéditos en los 4 primeros meses de 2026: una escalofriante paralización de su marcha y haberse quedado apenas con dos “vagones” que dependen fundamentalmente de EE.UU

La Orden Ejecutiva del 29/1/2026 que reforzó de manera extrema las sanciones de EE.UU a Cuba no solamente hundió el turismo internacional de Cuba, sino que estableció una nueva gran dependencia respecto a EE.UU como emisor de los pocos visitantes que llegan a la isla
Canadá pasó vertiginosamente del liderazgo a la irrelevancia (54% de visitantes en enero a apenas 2,1% en abril). En medio del colapso general, la comunidad cubana y EE.UU mantuvieron niveles estables de visitantes que los llevó a dominar de manera combinada los visitantes
Algunas evidencias de la abrupta modificación del patrón de inserción internacional de Cuba son: el poco combustible que llega, alimentos, divisas (remesas), y los pocos visitantes internacionales dependen todos en muy alto grado de la relación con EE.UU.
Cuando a lo anterior se suman los tanteos exploratorios de “apertura” a inversionistas de EE.UU (incluido el control sobre Sherrit), parecería que estuviera aplicándose (por quienes “negocian”) aquello que dijo Cervantes: “confía en el tiempo que suele dar dulces salidas”.
(Tomado de la cuenta X del autor)


Deja un comentario