Manuel Juan Somoza/La Habana
En menos de siete meses habrá terminado la agonía. Los apagones serán historia, La Habana volverá a ser lo que fue, la Mesa Redonda será sustituida por otra, ovalada, en la que María Elvira Salazar enseñará la mejor forma de gobernarnos, y Otaola sustituirá cada amanecer el optimismo inconvincente de Bernardo Espinosa, no para hablar del sistema electro-energético, sino de la nueva farándula que copará los medios.
En eso hay coincidencia en Washington, en Miami y entre quienes en la isla dan por seguro cualquier cosa que anuncien del otro lado de la acera. Que hoy salieran nuevamente a las calles unos cuantos cientos de cubanas y cubanos a respaldar a Raúl Castro (200 mil se dice), no tiene la menor importancia porque esos “son carneros” o lo hicieron “obligados”.
Esa es la otra cara de la moneda que sigue en el aire. De un lado euforia: “antes de diciembre” habrá pasado la tormenta comunista que lleva sesenta y tantos años “desbaratando al país”, las tropas de ocupación se habrán retirado y los nuevos administradores, que serán “eficientes”, traerán paz, Mcdonald`s y felicidad a quienes “se portaron bien”.
Y del lado de acá, INDIGNACIÓN MULTIPLICADA, dejando en pausa hasta las críticas al gobierno nacional por su la lentitud en aplicar las reformas que urgen, y uniendo a un costado de la Embajada de EU a un montón de gente con CONVICCIONES PROPIAS en un asunto tan sensible como la soberanía nacional ganada a tiros. Convicciones que al parecer nunca tuvieron los que antes repitieron las consignas de aquí y ahora replican las de allá, adelantando su bendición a los marines.
Así se acerca este país al penúltimo fin de semana de mayo, mientras cuentan incluso algunas sorpresas para bien, al menos en mi barrio del oeste de La Habana donde llevamos 48 horas sin apagón, después de cortes diarios de 20 y 22 horas. Hoy, además, pude cargar en mi viejo Peugeot los 20 litros de gasolina (40 usd) que me correspondían y esperaba desde hacía meses.
Nadie sabe por qué el milagro eléctrico y nadie pregunta por si las moscas, pero es así. Ah, y a quienes se interesaron por saber, puedo decirles que ¡SÍ!, ayer BRINDÉ CON AÑEJO HAVANA CLUB POR LOS QUE NO SE RAJAN y no lo hice en solitario.
LA IRONÍA TAMBIÉN CUENTA


Deja un comentario