Manuel Juan Somoza/La Habana
Corre el penúltimo jueves de mayo y parecería que Cuba será atacada militarmente por Estados Unidos mañana o a más tardar pasado. Esa es la SENSACIÓN creada desde ayer por una compaña comunicacional, coordinada desde el Norte, que en cuestión de minutos ha ido de un extremo al otro de la aldea.
Factor desencadenate: Trump hace una apología de la República que ellos permitieron edificar a los cubanos a partir del 20 de mayo de 1902, jura que esos tiempos -el 70% de la economía estaba bajo mando de compañías estadounidenses- volverán bajo su mandato y anuncia que pronto dará a conocer nuevas decisiones en cuanto al cerco petrolero tendido al país a partir de enero.
En paralelo, desde Florida, se abre un caso judicial contra Raúl Castro y otros cinco cubanos por el derribo de dos avionetas hace 30 años, se recuerda el exitoso ataque militar contra Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro el 3 de enero -también con cargos judiciales armados en EU-, y como un toquecito de color, se apela al portaviones nuclear USS Nimitz y su llegada a mares próximos a Cuba.
ESCENARIO PERFECTO para que los ultra conservadores en Miami salten de alegría y hasta griten a voz en cuello que “¡Ahora SÏ, esto va en serio!”. Es decir, que gracias a Trump le corresponderá a la nueva generación de cubano-americanos ultra administrar, al fin, lo que los marines dejen en pie tras su paso por la isla, como desearon, sin tal suerte, sus padres o sus abuelos desde el triunfo de la revolución cubana hace más de 60 año
LA LECTURA EN LA ISLA. “¡Nos van a meter caña!” y , entonces, se ACELERAN los preparativos de defensa a nivel de barrios, mientras las fuerzas regulares se mantienen alertas -LA RENDICIÓN , al menos oficialmente, NO ESTÁ PREVISTA- , se convoca para mañana otro despliegue popular a un costado de la embajada de EU en La Habana en defensa de Raúl Castro, se apela a todos los foros internacionales y al mismo tiempo se pasan por alto otros informes enigmáticos.
El primero relativo a es cierto o no que Trump autorizó la entrada de un 2do barco petrolero a Cuba; si es cierto o no que la compañía canadiense Sherrit aceptó vender a un empresario estadounidense -casualmente ex asesor de Trump- su parte en la empresa minera que operaba en el oriente del país; o si son ciertas o no las declaraciones atribuidas igualmente ayer a quien manda en Washington de que estaba “cerca” de un acuerdo COMERCIAL con La Habana, que dejaría “intacto al régimen”.
Todo gira a gran velocidad, como lo haría un carrusel de enormes ilusiones, por tanto, para la noche de este jueves, con electricidad o sin ella, contemplo descorchar un litro de añejo 7 años Havana Club y brindar por los que NO SE RAJAN , y lo haré en solitario -Vivian no toma- o con quien quiera sumarse.


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