Drones de todo el pueblo


   Jorge Gómez Barata/La Habana

Superman en el Supermercado es el título de un ensayo del escritor estadounidense Norman Mailer escrito a propósito del debut en la alta política americana de John F. Kennedy. Al leer el texto, reparé en el atractivo título: ¿Qué pudiera buscar Superman en el mercado? La respuesta fue obvia: Busca lo que necesita. Según comentarios, la metáfora se asociaba con el interés por rescatar para la política norteamericana los valores que inspiraron a los Estados Unidos, entre ellos la prensa liberal.  

No obstante, según aprecio, en lo referido a Cuba, se percibe cierto retroceso que parece ser resultado de la connivencia entre la agresiva y errática política de la actual administración y parte de la prensa, pasiva ante acciones que recuerdan la “diplomacia de cañoneras”. Ni siquiera proyectos tan letales como el bloqueo energético y la extravagante alusión del presidente Trump de que, al regreso de Irán, fondeará un portaaviones frente a Cuba, provocan una reacción.

En medio de una fatídica y prolongada coyuntura, derivada fundamentalmente del recrudecimiento del bloqueo, el debilitamiento de las alianzas externas y la acumulación de factores internos, entre ellos la ineficacia del modelo económico que, en conjunto, han dado lugar a una crisis que obliga a los cubanos a luchar por la subsistencia; aparece la noticia propalada por AXIOS, un sitio web de los Estados Unidos que dijo haber tenido acceso a confidencias reveladoras de que “Cuba ha adquirido 300 drones” y que, en el mejor estilo sensacionalista (que no es su estilo), sin comprobación ni certeza, divulgó a los cuatro vientos.  

Sostenida por varios días, rebotada por medios de alcance mundial y comentada por expertos, el hecho militarmente insignificante y artificialmente envuelto en una lógica que recuerda la de Goebbels, tiende a adquirir trascendencia, como si alguien hubiera descubierto en Cuba bombas atómicas o toneladas de uranio enriquecido.

A diferencia de lo que antes ocurría, no aparecen en Cuba oleadas de corresponsales y equipos de prensa y televisión, ávidos de verificar la información, recibir explicaciones de los responsables del gobierno, contactar a militares en activos o jubilados y expertos que pudieran verificar, negar o evaluar el alcance de los divulgado, cosa en la cual, en otros tiempos, yo mismo participé.

Muy pocos artículos impugnan la extravagante idea de parquear frente a Cuba un portaaviones que siempre se despliega acompañado por un grupo de batalla del que forman parte varios navíos y casi siempre requiere protección submarina.
La doctrina militar cubana vigente desde los años ochenta del pasado siglo, denominada Guerra de todo el pueblo, es absolutamente defensiva y se basa en los principios de que: “Evitar la guerra equivale a ganarla y si, fatalmente es desatada, lo decisivo es la movilización y la participación popular. Esa concepción excluye cualquier ataque a los Estados Unidos, para lo cual, Cuba carece de medios y de sostenibilidad estratégica.

Precisamente la  doctrina surge del reconocimiento de que la abismal asimetría económica y militar entre ambos países, hace imposible igualar la correlación de fuerzas y de reponer las pérdidas del material militar avanzado.

La guerra que el imperialismo pudiera desatar contra la isla que, como ha sido ensayado y aplicado, incluye el bloqueo naval, se libraría totalmente en el territorio nacional y, ante la carencia de medios, concede toda la prioridad a los recursos humanos, o lo que es lo mismo a la participación de la población que pudiera convertir los teatros de operaciones en “avisperos” lo cual causaría importantes bajas entre los ocupantes.

En estos difíciles y peculiares momentos, me parece percibir un clima de sometimiento de parte de la prensa estadounidenses que asume posiciones que recuerdan las “campañas” al estilo de la promoción comercial, generadas desde un centro que las diseña, las conduce, las alimenta, las paga y las celebra, colocándose al servicio de factores ajenos a los públicos a quienes deben servir.

Tal es el caso de la cantinela acerca de la adquisición por las fuerzas armadas cubanas de drones militares, un estúpido rumor que parece un engendro surgido y alimentado desde un medio de prensa, esta vez con AXIOS como iniciador. La presunta revelación de que Cuba adquirió 300 drones, rebotada por diversos medios de prensa de todo el mundo, sirve para alinearse con el modo arcaico de hacer política practicado por la administración Trump que, alardeando de portaaviones, acorazados y submarinos, trata de imponerse a países que no tienen la menor posibilidad de confrontarlos.

Y si fuera cierto qué Cuba posee una discreta cantidad de drones ¿Qué? ¿Acaso son armas nucleares o toneladas de uranio enriquecido o medios estratégicos? Si fuera cierto, son sólo drones. Aparatos en desarrollo, asequibles por sus bajos costos y fácil manejo que, por cierto, son bastantes vulnerables al fuego antiaéreo y a las contra medidas electrónicas y no figuran entre las armas excesivamente letales.

Excepto Estados Unidos, promotor de estos artefactos, Rusia, Ucrania e Irán y otras potencias globales y regionales, envueltos en guerras en las cuales los utilizan masivamente, las técnicas y las tácticas para el empleo combativo de drones se encuentran en sus fases primarias. Es ridículo que la prensa americana fomente un ambiente de histeria porque Cuba o cualquier otro país adquiera algunos de ellos.

Cuba tiene derecho a adquirir armas y drones, como mismo tiene derecho a adquirir petróleo, gasolina, medicamentos y comida, cosas que también Estados Unidos trata de impedir. En cuanto a: ¿Dónde se adquieren los presuntos drones? La respuesta es ¡Donde se pueda! Acaso pudiera ser en Bélgica, Alemania, Francia, Türkiye o cualquier otro país que los produce y los comercializa. La repuesta es no: ¡No, no hay drones para Cuba como tampoco hay comida ni petróleo!  

Para no gastar en armas y por no poder hacerlo, Cuba confía en su doctrina defensiva y sobre todo en el criterio de que “Evitar la guerra equivale a ganarla”. Así incluso Estados Unidos pudiera ser beneficiado. Si Trump evita la guerra, afloja  el bloqueo y propicia la normalización con Cuba, tendremos un ganador. Allá nos vemos.

(Tomado  del diario ¡Por esto! )

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