Apagones en Cuba
Una película de supervivencia en la televisión cubana se convierte, entre apagones y escasez, en metáfora involuntaria de la crisis que vive la isla.
Aurelio Pedroso/La Habana
Los “amigos” rusos debiendo pedirle permiso a Washington para atracar un salvador petrolero en la bahía de Matanzas, a unos 100 km al este de la capital isleña, y en la televisión un filme gringo del año pasado titulado Send Help.
Una opción a tomar en cuenta si precisamente se llevan bien las cuentas de carga en una laptop a punto de 24 horas sin recibir electricidad y una inestable internet tan oscilante como intentar cruzar el Niágara con un palo de escoba como equilibrio.
Por otra parte, una hora con 54 minutos desconectado totalmente del duro e incierto bregar que padecemos los cubanos en medio de este imperial cerco energético que estamos padeciendo y que nadie es capaz de anunciar ni prever su punto final.
Muy malvado el jefe para con una de sus eficientes secretarias. Un accidente aéreo los sitúa a ambos en una isla desierta de Indonesia, donde ella hace gala de mil y una variantes de supervivencia extrema.
El mensaje, como anillo al dedo, cuando ella le confiesa a su despiadado superior y a todos en Cuba que tuvieron el privilegio dominguero de ver la cinta, que en los momentos más críticos de supervivencia más importante que el agua, la comida y la posibilidad del rescate, era mantener el optimismo.
Acto seguido, como tapa al pomo, le dice a su compañero de desventura algo así como que se prepare, que nadie vendrá en plan de ayuda, que todo dependerá de lo que ellos sean capaces de lograr.
Y doy fe de ello habida cuenta de las guerras que llevo sobre mis espaldas porque en los momentos más amargos, cuando a nuestras fosas nasales llegaba el olor de la muerte, no faltó el optimismo, el humor y la confianza en sí mismo.
De modo y manera que enhorabuena Send Help, de Sam Raimi, por ese rato casi diferente y el mensajito no intencionado, que hay que mantener el optimismo a salvo así sea bebiendo agua de lluvia y comiendo lo que aparezca. Coincidencia que también vivamos en una isla no totalmente desierta con bellas playas y palmeras…
(Tomado de El Boletín)


Deja un comentario