EL AGOTAMIENTO SEÑOREA EN CUBA

Manuel Juan Somoza/La Habana

El día a día de los cubanos es una carrera de obstáculos, que se agigantan cada hora que transcurre sin que partidarios, contrarios o indiferentes al sistema político vigente puedan divisar una meta.

Lo reitero: casi nadie escapa, incluso ni quienes con mucho dinero en mano han podido dotarse de sistemas particulares de paneles solares a fin de esquivar el golpe estremecedor que implica el bloqueo petrolero impuesto por Donald Trump desde enero.

Este domingo, fue oficialmente anunciado un déficit de generación superior a los DOS MIL megawat – por segundo día consecutivo- y escribo con la batería de mi laptop. En el barrio estamos sin corriente desde la una de esta madrugada.

Es un cerco casi perfecto que obliga a comprar solo los alimentos necesarios o que se puedan adquirir a fin de cubrir una jornada, y aún así es latente el riesgo de que se pudran en los refrigeradores inertes por más tiempo de la cuenta sin corriente.

Se ahorra agua potable, se camina en exceso -tampoco hay gasolina- bajo un sol que se va imponiendo abrasador. La generación corre a cargo de viejas termoeléctrica que “se rompen por cualquier cosa”, ha admitido el ministro del ramo. Plantas que consumen el limitado petróleo nacional (con alto contenido de azufre), apoyadas por emplazamientos de paneles solares montados de urgencia en 2025, que no operan a toda capacidad y eficiencia, le faltan los sistemas de baterías que acumulen carga (en construcción ahora). Y el complemento de este andamiaje, las baterías de motores distribuidos en el país (unos mil mw de generación), no puede entrar al juego por la prohibición estadounidense de importar combustible.

Y mientras esta es simple parte de una áspera verdad, quienes todavía tienen fuerzas vuelven a empinarse a fin de saltar los obstáculos que les reserva este tercer domingo de mayo.

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