Cuba 2021 – 2026. ¿el quinquenio más errático de política económica desde la “gran zafra”?

Pedro Monreal

Se cumplen cinco años del evento que marcó claramente el inicio de la fase más errática de la política económica de Cuba desde la zafra de los 10 millones: el interminable y agobiante “ordenamiento del ordenamiento”. Simulacro de remedio sin autocrítica sustancial ni efectividad.

A principios de mayo de 2021, el gobierno cubano reconoció que los “números y realidades” de los cuatro primeros meses del “ordenamiento” indicaban “dificultades” que habían necesitado 30 “ajustes”, principalmente en tarifas, precios, salarios y producción agropecuaria.

El reconocimiento oficial de dificultades de “ejecución” comenzó tempranamente y luego continuó, incluyendo el VIII Congreso del PCC (abril 2021), pero tal reconocimiento estuvo centrado en fallos de aplicación, no de diseño fundamental.

La comparecencia del entonces jefe de la Comisión de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos en el programa televisivo del 5 de mayo de 2021 fue el “canto del cisne” del ordenamiento que entró definitivamente en una situación crepuscular.

Tendrían que transcurrir seis meses más en medio del devastador pico de la pandemia y de amplias protestas populares para que, a finales de octubre de 2021, se declarara oficialmente, aunque de manera oblicua, el fracaso del ordenamiento.

Las desventuras del ordenamiento tienen una importante lección para la política económica actual del gobierno cubano: la ausencia de autocrítica sustancial de los resultados deficientes de políticas económica deriva en “correcciones” inconsistentes.

El análisis oficial del ordenamiento ha sido superficial, sin evaluar adecuadamente la validez de las premisas y diseño del programa, las reacciones de los mercados, problemas estructurales, la crítica del modelo económico subyacente, y los efectos sociales.

La frugal autocrítica oficial ha funcionado como ritual formal (errores de implementación, cuadros intermedios, factores externos) que genera narrativas, declaraciones, y documentos anodinos como el Programa de Gobierno, no soluciones efectivas.

Las “correcciones” fueron ajustes pragmáticos por presión de la realidad (p.ej. desabastecimiento, pobreza masiva) y por “venganza de los mercados” (p.ej. precios, tasa de cambio), pero no se asocian a una reflexión profunda sobre el modelo económico.

Seis años de estancamiento económico sin un programa coherente de transformación económica amplifican los impactos negativos de eventos geopolíticos como el reforzamiento de “sanciones” de EE.UU en 2026.

La complejidad del momento impide una salida principalmente económica. La salida se desplaza hacia la diplomacia, pero la lección del ordenamiento queda: la solución no pasa por “perfeccionar” el modelo, sino por evaluarlo autocríticamente para reemplazarlo.

(Tomado del Substack de Pedro)

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