La CIA en La Habana. Con los cañones enfundados


                          Artículo de opinión
  Jorge Gómez Barata/La Habana
La reciente visita de John Ratcliffe, director de la CIA a Cuba y su encuentro con autoridades de primer nivel de la Isla es, como mínimo, un relevante acontecimiento político de matiz obviamente positivo. El diálogo entre adversarios políticos, no es exactamente un destino, pero siempre será un camino que es lo que ahora se necesita.
En mayo de 1995, por razones de mi trabajo de entonces, asistí a la llegada de un guardacostas de Estados Unidos que arribó a un espigón, localizado en medio de la nada, cerca de la localidad de Orozco en la provincia cubana de Pinar del Río por donde desembarcó un grupo de migrantes irregulares devueltos a Cuba, acontecimiento cubierto por una multitud de periodistas internacionales.  
Durante las maniobras de atraque, en gesto de cortesía, algunos tripulantes saludaron al público presente en el muelle, cosa que reciprocamos. En ese momento comenté con Eusebio Leal, una ilustre personalidad cubana cuya amistad me honró: “¿Alguna vez te imaginaste saludando a un buque de la armada de Estados Unidos desde un muelle en Cuba”? “Observa, me respondió, que llegó con los cañones enfundados… Nunca rechaces al mensajero”    
Algo parecido pueden haber sentido los funcionarios cubanos, entre ellos el general de cuerpo de ejército Lázaro Alberto Álvarez Casas, ministro del interior de Cuba, también miembro del Buró Político, máxima jerarquía colegiada en la nomenclatura cubana, encargados de recibir el pasado jueves 14 en La Habana a John Ratcliffe, director de la poderosa, temida y siempre sospechosa Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) cuya ejecutoria, especialmente respecto a Cuba, es harto conocida.
Esta vez el conspicuo personaje, abogado, con estudios de arte y relaciones internacionales y antecedentes de legislador, alcalde, fiscal federal y director de inteligencia entre otras calificaciones y que parece haber llegado a la Isla con los coles en sus cartucheras, tal vez invitando a fumar una pipa de la paz, lo cual resulta imposible de confirmar. El hecho cierto es que la visita tuvo lugar.
El evento que, obviamente no fue de naturaleza protocolar, se hace tanto más peculiar al coincidir con el anuncio de una ayuda de Estados Unidos a Cuba consistente en 100 millones de dólares, una cifra que, dado el tamaño de la economía cubana y las penurias del momento, es significativa. Obviamente al aparecer juntos, los términos CIA & dinero, no son precisamente tranquilizadores.
   Al respecto, en el habitual tono lacónico, sin apartarse un milímetro de las posiciones oficiales cuando se trata de asuntos de esta naturaleza, el gobierno cubano informó que: A partir de una solicitud del gobierno de los Estados Unidos, fue recibida en La Habana la mencionada delegación, facilitando la reunión con su contraparte del Ministerio del Interior.
Las máximas autoridades de la Isla que, en ocasiones extraordinarias se presentan como Gobierno Revolucionario, tomó nota de que el encuentro tuvo lugar en un contexto caracterizado por la complejidad de las relaciones bilaterales en aras de contribuir al diálogo político entre ambas naciones.
Al respecto se subrayó que los elementos aportados por la parte cubana y los intercambios con los estadounidenses permitieron demostrar categóricamente que Cuba no constituye una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos, ni existen razones para incluirla en la lista de países que apoyan el terrorismo. Una vez más se ratificó que Cuba no alberga, no apoya, no financia ni permite la presencia de entidades terroristas en su territorio. También recalcó que no existen bases militares o de inteligencia extranjera en sus espacios.  
Según Cuba, se evidenció el interés de ambas partes por desarrollar la colaboración bilateral en función del interés nacional e internacional de ambas naciones. Naturalmente, la prensa y los analistas estadounidenses darán   su propia versión, algunos lo han hecho ya.

En cualquier caso, los trascendidos y los hechos permitirán aquilatar mejor las repercusiones de este singular encuentro entre la CIA y la Revolución Cubana. “Cosas veredes”. Allá nos vemos.   

(Tomado del diario !Por esto! )

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