CUBA, LOS CONTRASTES Y LAS DUDAS

Manuel Juan Somoza/La Habana

Mi país es hoy como un enorme lienzo pintado a muchas manos en el que sobresalen contrastes y colores brillantes. Es una creación social, humana, política; evidencia de una época que estremece a todos los rincones de esta aldea en la que nos tocó vivir.

En ese colorido mural gigante resaltan los que dan cuerpo a la presunta normalidad que sistemáticamente transmiten los medios oficiales (condecoraciones, reuniones del gobierno, más paneles solares) , mientras la cotidianidad corre entre apagones de 20 horas, estremecimientos y sustos.

No puede ser de otra manera cuando el país resiste una andanada feroz del Norte, sin que los cubanos sepan, o al menos tengan claridad, en cuanto a cuándo y, sobre todo, cómo saldrán de esa cueva en la que sobreviven desde hace demasiado tiempo.

Y no faltan en el lienzo imaginario las mezclas de colores que hacen difícil interpretar el mensaje, hasta por quienes se consideran expertos. Trazos confusos a la vista por tratarse del tercer diálogo entre altos funcionarios de Wáshington y La Habana (la CIA y el MININT, mire usted qué contraste)

Intercambio del cual cada parte deslizó su punto de vista. Los de allá se dicen “dispuestos a abrir una vía seria de diálogo económico y de seguridad con Cuba, pero solo si el régimen realiza cambios fundamentales (¿?), aunque esa ventana no permanecerá abierta indefinidamente”.

Y los de aquí apuntan que “quedó demostrado que Cuba no es una amenaza para la seguridad de Estados Unidos y está dispuesta a la cooperación”, aunque defenderá siempre su soberanía y no dejará de prepararse, incluso en cada barrio, por si llegara la hora que nadie o casi nadie quiere.

Todo es tan contradictorio como sobrevivir cada jornada, pero“es lo único que hay”, asegura mi amigo Crsipín, en tanto sigue su curso otro viernes de honda crisis en la isla.

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