EL CUARTICO ESTÁ IGUALITO

Manuel Juan Somoza/La Habana

Transcurre la mitad del mes de mayo sin que los cubanos sientan cambios para bien en el agobio en que se han convertido sus vidas por una combinación letal de causas y consecuencias que hacen de este, un país sui géneris.

Y aun así, entre apagones que han llegado a sumar las 20 horas diarias , cada quien cumplió el ritual de homenajear a sus madres -tiernas guerreras de estos tiempos- ; en La Habana, cientos de parejas bailaron y se divirtieron a pleno sol, de cara al Malecón, rindiéndole tributo al Son Cubano, santiguado por la UNESCO “Patrimonio Inmaterial de la Humanidad”; en la oriental ciudad de Holguín finalizaron las Romerías de Mayo, mientras el emblemático Ballet Nacional “Alicia Alonso” ensaya sin pausa a fin de presentar un nuevo espectáculo a finales del mes en curso.

En suma, es el DESEO DE VIVIR el que empuja a no perderse en los lamentos que también abundan, a no sucumbir en ese forcejo de aspiraciones e intereses en cuyo centro están los 9 millones y tanto de habitantes que quedan en la isla, tras la estampida inevitable.

El gobierno nacional admite que sus métodos de gestión de la crisis no han servido – verdad de sobra conocida en las calles-, anuncia una reducción del copioso andamiaje ministerial y reitera que el país “saldrá victorioso” del hondo hueco en que subsiste, sin que al parecer la promesa alcance el calado que quiere el primer ministro Manuel Marrero.

Esa es una de las caras de la moneda, la otra acaba de revelarla desde el Norte la cadena NBCnews, al asegurar que al tiempo que en Washington funcionarios de alto rango esperan que “el régimen cubano caiga” antes de fin de año, el presidente Donald Trump “se impacienta” y presiona a sus secretarios y asesores con vistas a saber por qué el gobierno de La Habana todavía sigue en pie.

Combinación macabra con la que carga cada cubano, cuando hoy 10 de mayo escribo esta crónica con la intención de lanzarla a las redes, si en algún momento reponen el servicio eléctrico en mi barrio del oeste de La Habana.

“El cuartico está igualito”, cantaría el insigne bolerista.

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