¿Hay temor en la sociedad cubana de que Trump intervenga directamente Cuba como lo hizo en Venezuela con Maduro?
-El problema es que los cubanos que viven en Cuba no tienen ni la capacidad ni la posibilidad de cambiar el sistema. Un posible cambio de sistema, presionado por fuerzas exteriores de carácter económico como es el bloqueo petrolero, que es la sublimación del bloqueo comercial y financiero, o por parte una intervención militar, pueden ser soluciones para la sociedad cubana, pero que llegarían por los caminos más escabrosos. Cuba necesita cambiar su economía y su política, pero no porque alguien desde afuera le exija que cambie, sino porque los cubanos que vivimos en Cuba necesitamos que el país cambie, para que la gente no tenga que vivir como viven algunos de los personajes de esta novela o los personajes que veo a mi alrededor, en mi barrio, que bien pudieran estar en esta novela. He comenzado una nueva novela y la primera escena que cuento es alguien que está revolviendo un montón de basura, de desechos que llevan muchos días sin recogerse. La Habana se ha llenado de basureros. Hay dos personas que empiezan a pelear entre ellos por algo que encontraron en la basura. Para que esa escena no sea posible, hace falta que Cuba cambie, porque esa escena que narro ocurre en la realidad cubana. Gente comiendo de la basura eso en Cuba no ocurría, pero ahora está ocurriendo.
¿Hacia dónde va Cuba?
-No puedo especular porque tengo poca información; hay tan poca transparencia que cuesta mucho trabajo imaginar cómo puede cambiar. No soy economista ni sociólogo, soy un observador de los fenómenos de la realidad y me cuesta mucho trabajo convertirme en alguien que prediga los fenómenos de la sociedad cubana. Pero estoy convencido de que hay que cambiar. Los caminos pueden ser muy diversos; puede haber una especie de modelo chino; puede haber una especie de modelo vietnamita o puede haber un modelo Disney World.
La realidad cubana es mi alimento, la lengua cubana es mi lengua. Los personajes de las novelas de Mario Conde hablan distintos niveles de la norma lingüística cubana, pero está la norma popular que es la que oigo y la que puedo reproducir (y creo que se me da bastante bien) en los diálogos de estos personajes. El hecho de que comparto una manera de entender la vida, de ver el mundo, de que soy muy gregario y dependo de las relaciones con las otras personas, y mi casa y mi madre me atan a Cuba. Ahí sigo y seguiré hasta que me boten de Cuba. Ojalá no me boten nunca.
-¿Alguna vez te pidieron que te fueras?
-No, nunca se acercó ninguna autoridad a pedírmelo, pero me siento culturalmente marginado. Como soy académico, el otro día hice una conferencia en La Habana con la Academia Cubana de la Lengua, una organización no gubernamental que no pertenece al Estado cubano. Fue mucha más gente de la que pensamos que iba a ir, y alguien dijo: “¿Por qué Padura no hace esta conferencia en la universidad?”. Alguien le preguntó a un funcionario de la universidad y ese funcionario respondió: “Padura, no”.
(Tomado del Facebook Leonardo Padura fans)


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