FOTO, Abel Tablada
Manuel J Somoza /La Habana
De nuevo escribo a la carrera, preguntándome dónde comienza lo cierto y cuánto de agonía tiene que cargar la gente, porque quienes deciden esperan más de la cuenta a la hora de tomar decisiones en un país en crisis, como Cuba.
Tecleo a velocidad. Hoy la Empresa Eléctrica anunció una baja sustancial en la generación y aspiro a terminar esta nota antes de que me sorprenda el apagón, mientras sigo a la espera, desde ayer, de que me avisen para cargar 20 litros de gasolina en mi viejo Peugeot, tras aguardar TRES meses.
Fue un análisis corto y preciso del profesor ABEL TABLADA el que me trajo hasta aquí. Me dio el impulso necesario su evaluación (compartida en esta misma cuenta de FB) sobre esa solución de EMERGENCIA -práctica internacional- de convertir en casas confortables para cubanos de bajos ingresos enormes contenedores metálicos en desuso.
Su análisis me dejó una sensación esperanzadora, no es propaganda, y al mismo tiempo me llevó a preguntarme: ¿cuándo se puso en marcha ese proyecto?, ¿comenzó antes o mucho después de que todos constatáramos la incapacidad del Estado (por falta de materiales, etc) en cumplir los planes anuales de construcción de viviendas?
Y me hice esas preguntas debido a que llevo DÉCADAS escuchando a economistas y a otros profesionales, que viven en la isla y corren nuestra suerte, alertar al gobierno de la URGENCIA de reformar estructuras, formas de producir y hasta de comercializar.
Desde antes de la llegada de Trump a la Casa Blanca, esos especialistas alertaban que en economía el tiempo cuenta. Recuerdo que los mandantes demoraron UNA DÉCADA en implementar aquella “unificación monetaria” que devino FRACASO ABSOLUTO.
No obstante, parece que no se hizo (¿por qué?) el caso necesario a las advertencias, la guerra que nos hace Estados Unidos desde los años 60 del siglo pasado alcanzó la dimensión de cerco mortal y, aunque MÁS VALE TARDE QUE NUNCA, es ahora , en las peores circunstancias, que comienzan a trascender algunos resultados positivos, incluido todo lo que se hace en la matriz energética y en llevarle luz solar a hospitales y a personas que, sin electricidad, simplemente MUEREN.
Gracias al profesor Tablada por inspirar una de las crónicas con las que trato de dejar constancia de nuestro día a día, mientras sigo a la espera de que me avisen para cargar gasolina, sin que todavía tenga muy claro a qué se debe la demora y si al final podré caminar un poco menos, cuando las piernas hace rato que dejaron de ser las que jugaron fútbol y pelota.


Deja un comentario