Mirar en Cuba con ojos de pollo

Miguel Díaz-Canel. (Imagen de archivo, tomada de la televisión)

La incertidumbre y la desinformación marcan un pulso tenso entre Cuba y EEUU mientras la población vive en vilo entre rumores, escasez y mensajes cruzados

Aurelio Pedroso/La Habana

Otra semana más a la papelera inundada de silencios, mentiras, suposiciones y opacas visiones de futuro. Todo un proceso de desgaste psíquico para el ciudadano de a pie en cámara lenta, con pasajes dignos del cine mudo y también de lo mejor del rey del suspenso, Alfred Hitchcock.

Tal parece que se trata de un compás de espera, de probatoria de fuerzas, de un ejercicio por ambas partes para no perder la cordura y cometer un costoso disparate. Un ajedrez sin límite de tiempo, aunque el reloj sea de primer orden.

Aquello de que viene el lobo y vaya usted a saber disfrazado de qué porque nadie abriga una idea razonable.

Desde las alturas de la Casa Blanca y el Departamento de Estado, Cuba en la mirilla telescópica, mientras que, en la superficie, con los actuales representantes de ambos gobiernos en conversaciones, un clima “respetuoso y profesional” según la parte cubana.

No hay cubano que tenga en mente la complejidad del momento y su posible solución inundada de tanta información a tener en cuenta sea falsa, tergiversada, secreta o con cualquier otra envoltura según sea la fuente.

Como nunca antes abundan las referencias sobre un mismo asunto y lo más triste del tema es que, gracias a la internet, hay de todo como en botica y gentes que hasta se creen que la tierra es plana.

Un amigo español de muy fino humor, el abogado Gregorio Arroyo, me comentaba hace años que en la isla se necesitaban ojos de pollo, capaces de abarcar casi todo el campo visual. Su primera experiencia fue en el aeropuerto al salir el equipaje por dos esteras diferentes. Luego, en la calle, otro tanto por la picaresca reinante por doquier.

Y con la mirada del animalito alado, estamos ahora mismo. Un ojo en lo que entra a la bodega o farmacia y el otro en ese ditirambo con el imperio si hay o no confrontación armada.

De momento, una convocatoria con aires de plebiscito donde el cubano firma de su puño y letra para votar por la paz y la defensa de la soberanía nacional. Al mismo tiempo, allá por del Departamento de Estado, Marco Rubio puso punto en boca y no quiso hablar de Cuba. No por estar ya vencido ni mucho menos, sino porque algo está tramando. Ya nos enteraremos…

(Tomado de El Boletín)

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