Manuel Juan Somoza/La Habana
Un descubrimiento del profesor Abel Tabalda me ha impulsado a razonar y redactar la crónica de este último lunes de abril, cuando los apagones vuelven a hacerse sentir en Cuba, todavía tenuemente.
Tablada rescata en su cuenta en FB “una encuesta publicada en la Revista Bohemia el 26 de julio de 1960 sobre la valoración del pueblo de la gestión del gobierno revolucionario”, relaciona la manera en que esa práctica INTERNACIONAL ha ido derivando en pesquisas puntuales sin trascendencia pública y agrega un razonamiento que está muy lejos de ser exclusivo.
“Por un lado, se asume que una gran mayoría del pueblo apoya la Revolución, y eso supuestamente se refleja en los procesos electorales o de aprobación de la nueva Constitución (86,65% de los votos emitidos, según porcentaje oficial). Pero, por el lado opuesto, asumen que la mayoría está en contra, argumentando que no pueden expresar su desacuerdo por las consecuencias que podrían sufrir los que así piensan. En ningún caso esas opiniones generalizadas se basan en encuestas públicas y anónimas con bases científicas”, comenta Tablada.
La encuesta de 1960 y los razonamientos del académico afloran en otro instante crítico de LOS MUCHOS SUFRIDOS por cubanas y cubanos, porque a la crisis sistémica que nos agobia, se ha sumado el anuncio público y reiterado de que una intervención militar estadounidense sería “la solución” de los males provocados “por un sistema social (socialista) fallido”.
Y en línea con esa dramática perspectiva -los más de mil muertos en Irán equivalen a un ejemplo reciente de LA PAZ ESTADOUNIDENSE- Israelí, en este caso- . Repito, en línea con la solicitada intervención, ya suman dos las encuestas presuntamente serias que nos venden en las redes de manera machacona.
Una realizada en Miami y otra que habría sido ejecutada con la opinión de cubanos de allá y de aquí, organizada por medios digitales que se dicen “independientes”, aunque en la práctica han representado siempre a esa oposición que “para burlar la represión del régimen” actúa bajo el gigantesco paraguas que le proporciona Washington.
Yo quisiera saber también, de manera científica, no politizada de un lado o del otro, si sigo formando parte de aquella INDISCUTIBLE MAYORÍA que se sumó a la Revolución cubana a partir de enero de 1959 y que en 2026 NO RENUNCIA a defender sus esencias. Y digo esencias porque tal defensa no implica desconocer errores y extremos; las revoluciones la hacen los hombres con sus virtudes y defectos, no son obras divinas.
No obstante, seamos muchísimos -como supongo- o un puñado -como afirman los contrarios- la realización de una encuesta nacional científicamente concebida y de resultados públicos como la sugerida por Abel Tablada, a mi entender, urge tanto como esa necesaria reconciliación entre cubanos que cada hora que transcurre parece más inalcanzable.


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