Manuel Juan Somza/LaHabana
“¡Estamos contentos, eh!”, fue el singular buenos días de Alexis, guardia de una dependencia del ministerio del Interior situada a pocos metros de mi casa.
Y ese saludo matutino resultó, además, síntesis perfecta de lo que sienten los cubanos, luego de que la refinación del petróleo ruso llegado hace varias semanas a la isla despertara lo que faltaba de generación eléctrica para que los apagones bajaran a su mínima expresión.
Pero en este penúltimo lunes de abril, las preocupaciones e incógnitas más generalizadas en Cuba apuntan en otras direcciones:
-Un segundo petrolero ruso que estaría navegando hacia acá, al amparo de una excepción estadounidense a fin de atenuar el déficit mundial de combustible por la guerra contra Irán.
-Presuntos nuevos diálogos entre La Habana y Washington que el gobierno nacional no ha confirmado, aunque desde el viernes pasado marcan la narrativa generalizada sobre ese asunto de un punto al otro de la aldea.
-La capacidad de maniobra que podrían tener los dirigentes cubanos con vistas a un diálogo que llegue a resultados favorables a los dos países, sin renunciar a la soberanía nacional y con conciencia plena de que cualquier negociación sería con Donald Trump, quien no se caracteriza por cumplir lo que promete.
De concretarse el arribo del segundo petrolero -Rusia ha sido el único país en penetrar el cerco tendido por Trump- los buenos días de Alexis se extenderían hasta mayo e implicarían estabilidad a lo interno y la consolidación de un precedente a favor de las gestiones diplomáticas que hace México a fin de retomar el abastecimiento de crudo a la isla.
Si es cierto el segundo diálogo entre los dos gobiernos, a partir de las demandas estadounidenses habría a mi entender UN CAMPO POSIBLE de negociación en términos de soberanía, aunque NUNCA estarán de acuerdo las bases en Miami de Trump y, sobre todo, de su secretario NO CUBANO, Marco Rubio. Según sus pronunciamientos reiterados, ese sector no se conforma con menos que la cabeza del socialismo servido en un plato y al parecer -solo al parecer- Trump busca una transacción más comercial que política.
Desde el segundo barco hasta las segundas negociaciones, TODO ES DIFUSO, es como abrirse paso en un campo minado. No obstante, o al menos para mí es lo FUNDAMENTAL, evitar cualquier ataque (todavía posible) CON LA SOBERANÍA INTACTA, SERÍA LO MEJOR.


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