REUNIÓN DE BARRIO FRUSTRADA EN UN DOMINGO DISTINTO

Manuel Juan Somoza/La Habana

Los que quisieron llegaron caminando sin apuro y, al menos a mí, me parecieron diferentes, aunque con muchos de ellos convivo cada día en esta barriada del oeste de La Habana.

Reflejaban algo más que la tranquilidad habitual de cualquier domingo en calma, parecían distendidos, felices, quizá porque esa es la sensación que nos abraza desde hace 48 horas.

Iba a ser otro acto de barrio de los organizados en el país por el aniversario 65 de la derrota de una invasión anticastrista por Playa Girón (Bahía de Cochinos) el19 de abril de 1961, montada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos.

Estaba previsto que fuera otro acto de discursos y remembranzas de aquel día en que, por primera vez, fracasaba un procedimiento seguido siempre con éxito por la CIA contra los gobiernos que en esta parte del planeta Washington consideraba hostiles.

Serían honrados los combates saldados en menos de 72 horas con unos 250 muertos de ambos lados. Las fuerzas armadas estadounidenses, que estaban listas, no llegaron a intervenir como establecía el plan de ataque, y desde ese instante el presidente John F. Kennedy fue condenado a muerte por los vencidos y sus jefes.

Se suponía que sería otra ceremonia política de las muchas que se realizan en Cuba -a veces demasiadas- para mantener viva la historia, cuando la isla vuelve a ser blanco del Norte y lleva unos cuatro meses cercada tras prohibir el presidente Donald Trump la entrada de petróleo a fin de hacer colapsar al país, sin que suene un tiro.

Pero el lugar de reunión del municipio ERA OTRO, ninguno de los que debía alertar lo hizo a tiempo y los que llegaron al parque Kohly lo hicieron en vano. “¡Compañeros, eso es para mantener desinformado al enemigo!”, dijo Gustavo Robreño, apelando al buen humor, y los que llegaron al fallido punto de reunión, rieron.

Y rieron, supongo, porque además de la efeméride de victoria, los apagones que llevaban casi 100 días agobiándonos comenzaron a batirse en retirada.

Era el resultado de la refinación de urgencia del petróleo que nos trajo el único tanquero, ruso por cierto, que atravesó el cerco e hizo renacer la luz eléctrica por unos cuantos días, algo que en la isla es MILAGRO.

En tanto, los actos que SÍ SE REALIZARON en un montón de municipios del país fueron como una respuesta en pocas palabras dirigidas a Trump, mientras desde el Norte vuelven a informar de conversaciones entre Washington y La Habana, sin que en la isla el gobierno las confirme.

“¡EL MIEDO NO COME AQUÍ!”, se volvió a escuchar desde unas cuantas partes de Cuba, en tiempos en que todo indica que si no es aceptada la visión de Trump en cuanto a cómo debería ser la vida en la isla, VOLVERÁN los tiros y bombazos.

O al menos así comenzamos Vivian y yo este domingo diferente, sin cortes del servicio eléctrico y con un acto en el barrio fallido, al que la gente que acudió lo hizo confiada, pese a que el FUTURO DE LA NACIÓN TODAVÍA RESULTA INCIERTO.

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