¿ATACARÁN?

Manuel Juan Somoza/La Habana

“¿Qué tú crees que ocurra al final con todo eso (amenazas de ataque) que dicen la redes?, me preguntó temprano Serafín, vecino y compañero de múltiples caminatas.

No sabía él, quizá, que esa pregunta rebota por toda Cuba desde enero, cuando Trump dio la voz de ataque a Venezuela y cayeron combatiendo 32 compatriotas. Eso ¡¡JAMÁS LO OLVIDARÉ!! por la bravura y la soledad de la reacción a tiros de esos cubanos.

Pero mi respuesta a Serafín salió escueta, volvíamos a estar sin luz en el barrio (el ablandamiento impuesto desde Washington), Vivian me esperaba en el auto muy cansada por otra noche de mal dormir, acabábamos de hacer algunas compras de alimentos y de encabezar ella a nuestro grupo de Taichi, y mi intención era entrar a casa y que descansara lo más rápido posible.

No obstante, le sinteticé lo que espero: “Tienen que hacer algo, han amenazado demasiado públicamente y sus bases están exigiendo sangre”.

Ya les dije, estaba apurado y me faltó añadir: “Espero un golpe aéreo, sorpresivo y quirúrgico”, como lo concibió el Pentágono en otra ocasión sin recibir luz verde. Los tiempos que corren ahora en la aldea son más tensos.

Poco después, el mismo día, le reenvié a Serafín un enfoque de René González, alguien que conoce bien a Miami por haberla vivido y sufrido desde sus mismísimas entrañas. Cubano a quien comencé a respetar en la distancia por su conducta (allá y aquí), las anécdotas que me hizo su hermano y las respuestas a mis preguntas de Olga Salanueva, su compañera; mujer desafiante y corajuda.

El enfoque de René sumaba unas cuantas advertencias, subrayo dos. Una, el manejo en Estados Unidos de la entrevista de la NBC a Díaz-Canel parecería dirigido a crear la sensación de que el gobierno cubano no quiere negociar, por lo que solo restaría actuar. Y la otra, aquí, los OJOS BIEN ABIERTOS.

Por casualidad o coincidencia, también el mismo día, la publicación Axios informaba de una presunta reunión en La Habana, el 10 de abril, entre funcionarios de los dos gobiernos, de la cual daba cuenta exclusivamente de los reclamos estadounidenses.

El informe citaba, sin identificar, a “un alto funcionario del Departamento de Estado”, quien habría dicho que “Trump está comprometido a buscar una solución diplomática, de ser posible, pero no permitirá que la isla colapse y se convierta en una grave amenaza para la seguridad nacional si los líderes de Cuba no están dispuestos o no son capaces de actuar”.

Como comprenderán, las sombras se acentúan en este asunto, mientras otro fin de semana se abre paso entre nosotros con la VICTORIA ante la invasión anticastrista por Playa Girón (Bahía de Cochinos, 1961) cada instante más presente.

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